lunes, 26 de marzo de 2007

Y la depresión fue epidemia

Esa noche no hubo almohadas secas. El cambio de estación, los impensados fantasmas, los deseos incumplidos, los sueños imposibles, y el monstruo de la rutina se unieron en guerra contra los ánimos.
La tristeza y la melancolía se apoderaron de las camas, y las usaron como trampas de soledad.
Las lágrimas se llevaron incluso al mas fuerte, que al verse vencido se llevó la esperanza de los demás.

No hubo un baile que quisiera enfrentarlos. Alguien intentó animarlo, pero no existe baile de caras largas y brazos caídos. Ciertamente se sabía derrotado aun sin pelear.
Tampoco la música se atrevió a oponerse. Asustada por las sombras se quedó sonando bajo, baladas de desamor. No llegó a callarse, pero ya nadie la escuchaba.

El tiempo se esforzó por dar mas tiempo a quien se animara a pelear, pero solo logró estirarse, volviéndose cada vez mas y mas lento, apoyando sin saberlo al bando equivocado.
Ni el sol quería ayudar, negaba cada uno de sus rayos, rencoroso por tener que acostarse temprano, y celoso de la luna le quitó toda su luz.

Los psicólogos fueron al psicólogo, y los filósofos al cajón. Ya no había palabras de oro, y ya nadie quería hablar. Las pocas charlas que se colaron, no hacían más que recontagiar el virus.
En los bares servían tragos sin colores, y los náufragos del alcohol lloraban pasados armados.
Los quioscos vendieron caramelos de remordimiento, para sanar la amargura de la soledad.

La trampa era perfecta. Cada reino era atacado cuando sus fuerzas iban a curar al vecino, y los pocos que defendían se veían sobrepasados.
Los recuerdos más distantes flanqueaban por las sombras, atacando de sorpresa a quien se defendía de la fuerza principal.

Cada asedio duraba unos pocos minutos, tras los que el saqueo y los incendios dejaban poco que valorar.
Así, se rindieron los más fuertes. Así quede solo contra aquella unión imponente.
Al notarme rodeado, sin quien me cubra la espalda, no pude mas que bajar la espada y pedir piedad. Me atacaron desde todos los frentes.


Ese día, la depresión fue epidemia.

martes, 20 de marzo de 2007

Cuento para los niños grandes

Había una vez, un joven huérfano llamado Destino.
Destino tenía la extraña costumbre de ser muy bueno con algunas personas, indiferente con la gran mayoría, y muy cruel con algunos otros. Tal vez dependía un poco de que tan pendiente de él estuviese cada uno que lo conocía.

Quienes lo ignoraban, a pesar de conocerlo desde pequeños, por lo general terminaban por odiarlo. "Es incorregible, nadie lo puede cambiar", aseguraban. Ciertamente, Destino parecía alguien muy obstinado en que las cosas se hagan como el decía.

Quienes vivían pendientes de el, por lo general terminaban por odiarlo también. "Hice todo lo que me dijo", decían, aunque no servía de nada. Es que había veces en las que Destino también se equivocaba, pero nadie lo comprendía.

Había quienes lo desafiaban todo el tiempo. Otra vez, terminaban por odiarlo. "Déjame en paz" gritaban, pero Destino no parecía escucharlos. Había heredado mucho poder de sus padres, y al enojarse se volvía aún más fuerte.

El caso es que el pobre Destino no era un ser muy querido. Pobre, estaba solo donde fuera, solo porque nadie se molestaba en intentar comprenderlo. Es que en verdad no era tan difícil, ciertamente hacía lo que sentía correcto, aunque a veces resultara ilógico.

Una buena tarde una mujer llamada Vida se cruzó por su camino. Se veía tan atractiva.
Pronto notaron que estaban hechos para estar juntos, así que no tardaron en formar una hermosa familia.

Tuvieron tres hermosos hijos, al mayor lo llamaron Pasado, al del medio Presente, y al menor Futuro.

Pasado parecía poco ambicioso, nadie podía cambiarlo, aunque por algo todos querían hacerlo, aunque fuera solo un poco. La gente solía mirarlo con melancolía, aunque había quienes le guardaban rencor. Era muy apegado a su mamá e influía mucho sobre sus hermanos, como todo hermano mayor.

Presente era muy seguro, y aun bajo la influencia de Pasado había veces que se volvía rebelde. Por alguna razón la mayoría de la gente no le daba mucha importancia, aunque todos sabían que su hermano menor lo quería y obedecía mucho.

Futuro, el menor, era el más inseguro de los tres. Cambiaba de parecer casi todo el tiempo, con cada cosa que decía Pasado, y con cada cosa que hacía Presente. La gente siempre lo veía mejor que a sus hermanos, y siempre fue el favorito. Era el más apegado a su padre y muy pocas veces se animó a desobedecerlo.

Con el tiempo toda la familia de Destino se fue volviendo más y más querida, hasta que todos fueron olvidando sus rencores. Es que de verdad, de a poco fueron notando que no tenía la intención de lastimar, que por lo general respondía al modo en que lo trataran, y por sobre todo, que siempre, siempre obedecía sus sentimientos, y ciertamente es algo digno de respeto.

Así fue que el resto de las personas aprendió a querer a esa hermosa familia, y aunque a veces hay quien se enoja con alguno de ellos, hasta nuestros días seguimos llamándolos cada vez que los necesitamos, y como los buenos amigos, siempre vienen por nosotros.

sábado, 17 de marzo de 2007

Ayer

Estaba ahí, como siempre lo había imaginado. Destellaban gotas de amor en su sonrisa. Sus ojos resultaban tan transparentes que se podía ver claramente hacia adentro. Amor y rencores, felicidad envuelta en lágrimas, tristeza y soledad.
Pero estaba ahí, como si siempre hubiese estado. Sintió tanta atracción que no la pudo evitar. Se acercó sigiloso y le ofreció un sueño nuevo. Sueño de soñar despiertos, fantasía miedosa de poderse encontrar, alegría incontenible.

Al conocerla sintió que ya la conocía. Es que era tan igual a él. Pronto notó la misma música, los mismos referentes, la misma alegría de bailar, idénticas ganas de vivir fuera de foco.
Le cautivaba su exótica belleza, no se suelen ver mujeres así. Más aún lo atrapaba su propia fantasía, digna de la mayor novela, que atrapaba su entorno en auras de bondad.
Al conocerle se sintió confundida. Lo notaba tan idéntico. Notó las mismas desilusiones, los mismos desamores, iguales ganar de amar, aún lejos de darse por vencido.
Le notaba temores sentimentales, casi no existen hombres así. Algún giro del destino lo habría traído de golpe, pensaba insistentemente, pero tanta sorpresa no la dejaba actuar.

Esa noche quisieron bailar, ambos compartían esa felicidad. A la vuelta de un giro fallido, entre las risas del error, sintieron temor a enamorarse. Otra vez les invadió el miedo, dispuesto a apoderarse de su voluntad. De nuevo el mismo fantasma daba su estocada en la memoria.
Se sentaron y fingieron que nada ocurría. Hablaron, como ocultándose entre sus palabras, pretendiendo evadir a su verdad. Se quedaron esperando a que el otro actuara primero, o que diera una señal. Quedaron pues, esperando algún milagro, con ganas de besar.

Triste. Solo quedaron esperando, hasta el momento de saludar. Se despidieron tan lejanos como nunca habían estado. Se quedaron separados, arrepentidos por no actuar. Quisieron volver el tiempo, pero les fue imposible.
Triste, quedaron esperando inquietos, algún día encontrarse. Se pasaron la noche despiertos, preguntando inquietudes a la cama, remojando las sábanas en lagrimas. Rogaron que vuelva el tiempo, o tener otra oportunidad.

viernes, 16 de marzo de 2007

Hoy

Tengo muchas ganas de empezar algo con vos. Lo sé, sueña extraño, hasta roza lo imposible.
Se incluso que es lo que te ocupa por estos dias. Siempre hay alguna responsabilidad que te mantiene alejada de la computadora. O alguna excusa que te mantiene alejada de mi.
En verdad no creo que sea eso. Algo debe haber, no puede ser solo ilución.
Pero no creas que es solo por sacarme la duda. Va mucho mas alla. ¿Te acordás del horizonte?
Pareciera estar muy lejos, pero se que puedo llegar. Tranquila, por el momento no tengo alas. aún me queda mucho antes de llegar.
Puedes llamarme cobarde. Se bien que lo soy. No me animo a empezar algo, por no saber que puede terminar. No quiero ponerle un titulo, un nombre no tiene sentido. Solo acercarme un poco mas. Estar cerca cuando estemos cerca. Estar cerca cuando estemos asi. Estar lejos cuando termine.
Ahí está, es el pánico de ser vencedor vencido. ¿De que sirve ganar una derrota?
Tendré que quitarme la costumbre de esperar. O esperar un poco menos, ningun extremo debe ser bueno.
Hice un viaje para encontrarte. 2000Km, casi media Argentina. Pero perdí el rumbo. espero sepas disculpar, pero el viento, la lluvia y los amigos, desviaron la brújula. De que me sive que lo sepas, si no lo puedo cambiar... Lo se, tambien yo decidia que hacer...
Aún hay muchos viajes por recorrer. Muchos caminos incluso ni me verán. Pero de algo ha de servir la busqueda. En algún momento debo encontrar.
¿Rendido yo? Vencido tal vez.. Es que a veces mi mochila es muy pesada. Sobre todo cuando llueve, y cuando llueve de golpe, o llueve mucho, se vuelve insoportable.
Se disfrutar de la lluvia, sentimos por contraste, vivimos la realidad. Pero de verdad, espero que deje de llover, porque por lo que veo hay gente que nace sin impermeables.

Canción de la triste orquesta

Te soñé, o de verdad te vi.
Rendida de nuevo en la cama
sin ganas de despertar
casi sin querer vivir.

Te vi triste, desolada
entregada a un destino cruel
sin querer salir al parque
ni pasear por el jardín.

¿Cómo es que terminaste así?
como ese bandoneón con asma
que ya no puede gritar,
que ya no quieres pelear

¿Que fue que te volvió así?
como esa guitarra vieja
que ya ni intenta afinar,
que ya no quieres pelear

¿Quien fue que te dejo así?
como un triste contrabajo
que nunca aprendió a tocar,
que ya no quieres pelear

¿Que cosa te dejó así?
como ese violín violento
que casi rompe el lugar,
que ya no quieres pelear

¿Como harás para culparte?
igual que al piano gastado
que ya ni puede sonar,
Si ya ni quieres pelear

Te invito pues, si tu quieres,
a hacer de tu vida un tango.
Te invito, si es que te animas,
a sacarte el rostro pesado.

Te invito a reír de la vida,
que es lo que da resultado.
O a unirte a mi gran camino,
que lleva a lo imaginado.

Si en algún lado quedó
ese destino soñado,
¿Por que es que ya no lo sigues?
¿Por que lo dejaste olvidado?

Sígueme, ven con confianza
que aquí llegó tu desvío,
hay veces que pierdo el rumbo
pero no olvido el camino.

Sígueme, solo si quieres,
sino quédate encerrada.
Más verás que hay libertad
si es que cruzas la alambrada.

Si en algún lado quedo,
algo de amor en tus labios,
espero que no te rindas
espero haberte encontrado.

miércoles, 14 de marzo de 2007

21

14 de Marzo de 2007, el calendario anuncia el aniversario de mi nacimiento. Así tambien lo hizo mi madre al despertarme, solo quel o llamó cumpleaños.

Será que no me gustan estas fechas.. Un dia perfectamente normal, la temperatura justa que no es ni calor ni frio, no llueve ni hay mucho sol, otro día como tantos otros en la oficina.
Nadie llama con urgencias. Casi no hay que resolver. Se está volviendo aburrido.

Ante mi intento de vivir cada día lo mejor posible, de no tener fechas para festejar, de vivir la vida antes de que se pase, nunca me acuerdo de los cumpleaños. Es que no les doy importancia. De hecho, noté que se acercaba mi cumpleaños cuando mamá me pregunto que pensaba hacer hoy.

Para el estado y la ley, no es un cumpleaños cualquiera. Hoy oficialmente tengo 21 años, mayoría absoluta de edad. No logro evitar preguntarme, porqué esa obseción con las fechas, que se supone que debería sentir de golpe al alcanzar esta edad.
Porque hoy, miercoles 14 soy apto para cruzar las fronteras del país sin la autorización de nadie. Mas aún, porque hace solo una semana en Puerto Iguazú se me negó tal posibilidad.
Porque puedo cobrar los cheques endozados sin mas que mi documento, cuando ayer a esta misma hora me era imposible.

Como sea, tanta gente deseandome feliz cumpleaños, tanta comida aguardandome a la mesa, debe ser razon suficiente para la celebración, solo debo soportar el extramadamente vergonzoso "que los cumplas feliz", sacarme un par de fotos y listo, todo el mundo contento.

martes, 13 de marzo de 2007

Fin del viaje

Regrese. Lleno de anecdotas.
Viaje, vacaciones, huida. Planeado. Improvisado. Recordado.

El tan esperado viaje a gualeguaychú termino por extenderse hasta el extremo norte de la mesopotamia, Puerto Iguazú.
Por supuesto, no fue fácil. Viajamos en tren, en micro, a dedo, caminamos. Todo fúe valido para extender nuestro destino. Incluso subimos por unos minutos a un tren de carga, pero la inminente tormenta nos recomendó bajar...

Fotos de a miles. Paisajes, animales, plantas y flores; incluso de gente, los que desfilaban en el carnaval, los que nos ayudaron a llegar a destino, aun sin tener en claro cual era, los que nos brindaron tantas charlas enriquecedoras, y tambien, algunas en las que hasta aparezco yo.

Pero al pensar en cuánto fotografie, solo noto cuanto me falto. Aún si hubiese grabado todo el viaje, faltarían las emociones. Aún si escribiera cada detalle, me sería dificil sino imposible describir esa sensación. Mi diario de viaje, escrito en secreto, mas el diario de viaje del grupo, no podrian siquiera conformar una idea para quien no estuvo ahi.

Tantos sentimientos sin nombre.

Ver que el carnaval se hace aún bajo la lluvia, como en rebelion contra los propios dioses.
El festejo de los 30 años de Papelitos, la comparsa que cierta parienta lejana fundara con niños y trajes de papel. Claro, hoy los trajes son bikinis, lentejuelas, plumas, mostacillas y demas, y los llevan hermosas mujeres, pero el espiritu, el mismo espiritu, festejar la vida misma, celebrar las ganas de celebrar.
Bailar entre la batucada a torso descubierto, con tantos kilos de agua como nuestra ropa fue capaz de absorver.


El contraste de encontrarte en una cuidad que no conoces bien, completamente mojado, sabiéndote muy lejos del camping.
O descubrir que en el camping no había agua caliente, ni luz, y que el rió casi se lleva la carpa.
Encontrar puertas abiertas, donde comer, donde dormir, donde lavar y secar todo.

Todas las veces que conocidos y desconocidos conocidos en el momento, nos ayudaron tanto para que nuestra utopía dejara de ser.
Cada charla con tanta buena gente, como la señora que al despedirse en misiones olvido decir su nombre, como la señora en Larroque que nos abrió el portón del teatro para que nos refugiáramos de la tormenta, como los chicos y chicas en el tren que me hicieron olvidar que serian 24 horas de viaje, o en un café de Gualeguaychú, esa pobre mujer perseguida por fantasmas.

El amanecer entre los arroyos de corrientes.
Ver la garganta del diablo.
Bañarse en el pileton natural que formo un salto de agua escondido en el medio de la selva. Contemplarlo.
Caminar 6 Km. por la selva sin saber bien el rumbo, o el camino de regreso, y que tanta distancia se volviera mucho menor en nuestra mente.
Sentir la presencia de tanta vida, aun sin verla.
Practicar el inglés, el francés, el alemán.
Dormir tan poco y soñar tanto.
Que el cansancio no se sintiera sino hasta regresar.

Que maravilla, en todo nuestro recorrido, cada charla empezó con un "buen día" y termino con un "gracias". Es mas, todo lo que se pedía era un poco de respeto, algo de amabilidad, y todos concordaban en ser serviciales, cordiales. Fue como visitar un libro de hadas, felices para siempre.

Si recuento viajé 35 horas en trenes, 30 en micros, 216 en mi propia fantasía, 216 en la misma realidad.

En algún momento dormí, pero no lo recuerdo. Por lo que veo dormí poco, pues ahora me ataca el sueño.

Regrese, de nuevo a la oficina, siento ganas de volver, pero también de seguir conociendo. Tan grande este país, nunca había notado lo poco que conocía. De nuevo me picó la duda, si el próximo viaje volveré, o de quien será mi guía. Como sea, creo que este viaje se gano un buen lugar en mi memoria, textos, fotos y anecdotas que perdurarán por mucho mas de lo esperado.

viernes, 2 de marzo de 2007

¿Conciencia?

Sólo ocho horas más. Vacaciones. Gualeguaychú. Cuidad- Paraíso.
Amigos, camping, carnaval, salidas, playas, termas, paseos.

Impresiona que entre tantos buenos motivos, se lleguen a colar la tristeza, la melancolía, la inseguridad. Pero ahí están, tan fuertes como antes, igual a cada vez que hago ese viaje.
Ya aprendí a tolerarlas. Incluso a ignorar. Pero a veces atacan juntas. A veces piden refuerzos. A veces soy débil. A veces, quedo así.

¿Es eso una lágrima?
-Si, creo que si...
¿Pero porqué?
-No lo sé. A veces pasa.
Pero los hombres no lloran.
-Pero los humanos si...

Por favor, déjame en paz. Tan pronto como el maquinista suene el silbato, todo esto se habrá ido. Siempre es así. No tiene una explicación lógica.
Volverán, de seguro. Ni bien el colectivo de vuelta cierre la puerta, darán su ultima estocada.
Siempre es así. No tiene una explicación lógica.

Pero entonces, ¿Por qué no te quedas ahí?
-Mi vida está en Mar del Plata.
¿Y qué es tu vida?
- Mi familia, mis amigos, mi trabajo...
¿Y es lo que querés?
-Es lo que me tocó.
Me parece que te estás rindiendo...
-Llegaste tarde, hace mucho que me rendí.

No lo entendés. Me enamoro de lo imposible. Desde hace ya muchos años. Desde que tengo memoria. Siempre otra cuidad. Siempre otra vida. Otra oportunidad que se va antes que pueda verla. O antes de que me anime a verla.
Ya lo sabés. No creo en los milagros. Más bien no los espero. Esa extraña actitud de no esperar. Esa desesperación por ser quien quiera ser. Esa Ilusión que se desvanece. Esa fantasía de vivir. La frustración de morir en vida.

Que triste, a todos nos pasó alguna vez.
-Pero a mí, todo el tiempo.
Tenés que manejar un poco más los sentimientos.
-Imposible, son mucho más fuertes que yo.
No. Son parte de vos.
-Pero la más importante.
Acordate que también pensabas.
-Acordate que sos mi propia conciencia, te estoy pensando.
Perdón. Pero me duele verte así.
-Sinceramente no me gusta estar así.
Entonces, cambialo, hace algo, no esperes el cambio. Se el cambio.
-Siempre creí en ser la diferencia.
Entonces, ¿que pensas hacer?
-Por lo pronto, callarte. Armar el bolso, sacar pasaje. Irme.

martes, 27 de febrero de 2007

Perdón

Perdón.
Es que desde que inicie este blog no consigo escribir bien. No se si es el formato digital, si me incomoda el teclado, o la ausencia de la tinta, pero simplemente no puedo lograr lo que en papel.

Tal vez sea esta extraña consigna de no usar el backspace, de no corregir. Es que si borro lo que ya escribí, es como quitarle el alma al texto. Siempre me resultó fácil con la lapicera, pues simplemente lo que ya estaba ahí, no se borraba. Tal vez podría haber tachado, pero no soy de esas personas...

El caso es que cada vez que leo el blog, siento que podría ser muchísimo más. Por alguna razón estoy atorado en los mismos conceptos, una, y otra, y otra vez, escribiendo lo mismo con distintas palabras. Me asusta ver cuánto de esto queda en borrador.

A veces creo que sería mejor postear lo mejor que escribí en tantos años, pero es que hay cosas tan mías, tan circunstanciales, que incluso podrían resultar extrañas si se leen fuera de contexto.

Tambien puede ser la extraña mezcla emotiva que me acosa por estos dias.. todos sabemos que mezclar hace mal...Tengo que sacarte de mi cabeza.

lunes, 26 de febrero de 2007

Callate

Callate. No te quiero seguir escuchando. No te soporto más. ¿Por qué no me dejás vivir con lo que ya tengo?¿Por qué siempre querés más?
Estoy bien. Tengo el trabajo perfecto, buen trato, bien pago, tranquilo.
Estoy bien. Tengo la familia ideal, mejor aún que cualquier cuento de hadas.
Estoy bien. Hace muchos años que no tenía tanto vitalidad.

Ya se que tengo esa estupida tendencia a enamorarme de lo imposible, pero asi es la raza humana. Tal vez esté realmente mucho mas cerca de mis sentimientos que la gran mayoría de mis pares.
Puede ser. Pero tambien estoy seguro de vivir muchisimo mas...

Callate. No te quiero seguir escuchando. No te soporto mas. ¿Por qué escuchar a la conciencia?¿Cómo es que grita tan fuerte el corazon?
Estoy mal. Tengo el trabajo perfecto, pero no me dejás disfrutarlo.
Estoy mal. Tengo la familia ideal, pero no tengo ganas de verlos.
Estoy mal. Hace muchos años que no estaba tan abajo.

Ya se que tengo ese estupido vinculo con mis sentimientos que no me deja vivir. Tal vez esté realmente enamorado de todo, o quizas no me enamore de nada.
Puede ser. Pero tambien estoy perdido entre los naufragios de mi alma.

jueves, 22 de febrero de 2007

Soñé

Anoche llovía. Llovía muchisimo, muy fuerte, incluso de a momentos las nubes gritaban. Hay quienes le llaman tormenta eléctrica, pero tal termino no cuadra muy bien...
En medio del insomnio, causado tanto por el ruido que venía del techo como tambien por el ruido que venía de dentro de mi cabeza, termine por dormirme sin siquiera notarlo...


El caso es, que en el período entre que me dormi y desperté, ocurrió algo incríble. Tuve un sueño.
Lo sé para muchos puede que parezca lo mas normal, pero es que en tantos años de conciencia, nunca me había pasado. Dicen que se debe a que en realidad no recuerdo los sueños.

Pero es que era tan real... El tiempo parecía encajar perfectamente, todo a mi alrededor era perfectamente normal, cuanta persona aparecía resultaba extrañamente conocida, mirara donde mirara, nada daba siquiera un indicio de fantasía.

Que extraño, incluso pensaba que hacer, que decir, era la vida misma. Lo único fuera de lugar, es que en mi extraña fantasía, por fin me encontraba con algunos sentimientos que fuí dejando de lado hace ya mucho tiempo. Venían con los ojos de una mujer que conozco hace relativamente poco. Pero ahí estaban, tan atrapantes que no los podía evitar. Inclúso llegué a ser realmente quien quería, mas allá de escudos, de chapas y de caretas.

Lógico, enorme decepción al abrir los ojos. Inevitable.
Por supuesto, desde entonces no puedo quitar su mirada. Por supuesto, como siempre ocurre en las buenas historias de amor, el caso era imposible.

Recien por estas horas, tras una buena dosis de stress de oficina, estoy consiguiendo despejar un poco el pensamiento, pero realmente, se que valió la pena. Saber de tal fantasía de algún modo me renovo el ánimo, me alivianó mucho la carga, e incluso llega a hacerme sentir un poquito mas humano.

sábado, 17 de febrero de 2007

Basta

¡Si crees que te voy a seguir pagando por dibujar problemas imaginarios estas muy equivocada! Le gritó. mientras cerraba la puerta de un portazo.
Fácil sería la analogía de las puertas que cierran dejando nuevas posibilidades, y demas filosofía prefabricada. Pero éste no es el caso, así que tendrán que seguir leyendo.

El punto es que en verdad, había notado en un arrojo de valentía que sus supuestos problemas no eran mas que la vida misma. Y es que por algo, todos creemos lo mismo. Será una etapa, algún proceso de cambio, o simplente un capricho, pero en algún momento cada uno de nosotros se ve caer en eso que llaman depresión.

Por algún motivo se dió que mucha gente que me importa mucho, tuvo una buena dosis de tal instrumento del mal en esta semana. No sé porqué pero asi es. Y si hay algo que me puede matar es ver mal a mis amigos, simplemente no lo soporto.
¿Adivinen cuál es único punto en común entre los mencionados? Alguien que vive de los problemas ajenos. Mercenarios de los sentimientos. Asesinos de la conciencia.

Por algo inventaron esa pseudo ciencia que llaman psicología. Más aún, le otorgaron rango de real, y hasta parece que todos estamos destinados al psicoanálisis. Es peor de lo imaginado, encontraron su escudo llamandola "interdisciplina", logrando volverla incuestionable.

Ahora, ¿cuánto sentido tiene pagarle a alguien para hablar, como si fuese la fuente de sabiduría, el mismisimo buda? ¿Porqué el pasar unos años estudiando las palabras que un tal Freud escribía despues de fumar opio y tantas otras cosas, los vuelve la raza superior? Sobre todo, ¿Porqué los únicos que no precisan psicoanálisis son los psicoanalistas?.


Volviendo a mis amistades, ademas de prestarles mi atencion incondicional y resolver, en la medida de mis posibilidades, los asuntos puntuales que los preocupaban; les recomendé simplemente dejar de asistir a analistas.
Todos tuvimos nuestras perdidas, nuestros desamores, nuestras inseguridades, nuestras tragedias. Pero, al menos según mi entender, este tipo de asuntos tienen la dimensión que le otorguemos. Y lo que menos precisamos en esos casos, es alguien que nos haga inflar mas y mas ese globo, para despues convencernos de que hay que desinflarlo. Observen por favor, que no importa que tan bien atemos el globo, con el tiempo se termina por desinflar.

Basta. Prefiero creer en esoferismo, en extraterrestres, en magos callejeros, en cualquier cosa, menos en estudiosos del pensamiento. Es probable quie quien vea esto diga que preciso psicoanilisis. Si es así, por favor, complete con el peor insulto la línea de puntos .................................................................... gracias.

Pd: no, no tuve ningun trauma en mi infancia, ....................................................................

viernes, 16 de febrero de 2007

Auxilio

De pronto perdió la esperanza.
Siempre había intentado llegar tan lejos, pero tenía la ilusión de que le siguieran. No fue así.
Por alguna razón, su logro paso desapercibido, despreciado tal vez. Por algún motivo, aún siendo la prueba misma de que era posible, nadie le creyó.

Y de pronto, perdió la esperanza.
Estaba tan alto que le costaba respirar. Estaba tan lejos que apenas lograba divisar alguna silueta. Estaba sí, tan distante, que ya nos veía distantes. Por algo nadie le observó. No lo entendía, pero así era, sin mas, su logro se perdió en el tiempo.

Y así de pronto, perdió la esperanza.
El increíble esfuerzo realizado durante tanto tiempo le había quitado la energía. Ya no había fuerza para volver, mucho menos voluntad. Es que ya no podía seguir luchando; es que ya no quería ser su sombra, es que ya no creía en su reflejo.

Y de pronto, perdió la esperanza.
Ya nadie siquiera imaginaba su paradero, ya a nadie le importaba. Se quitó sus sueños de ángel. Se regaló a la derrota. ¡¿Cómo es que no me ven?! ¡¿Por qué ni siquiera me notan?! Gritaba en su soledad, pero ya ni su eco respondía.

De pronto, perdió la esperanza.
Se juró ya no insistir. Se dejó morir en vida. Es que tan lejos las fobias, se reciclaban mentiras. Es que tan alto su vértigo, se había vuelto melancolía. No hubo en verdad detonante. Nadie lloraba. Nadie reía. Se juró ya no insistir. Se dejó morir en vida.

Idiota

Si te veo a mi lado, me siento fuerte
me llena la valentía,
no temo ni aún la muerte.

Si te veo a mi lado, estoy acompañado
mi mundo se vuelve inmenso,
y entra en la palma de mi mano.

Si te veo a mi lado, me se dormido
más si despierto, aún sueño contigo,
Y te acompaño, sin que me veas
por cada calle, toda la tierra.

Si el viento sopla, nunca te aleja
pues te acompaña, jamás te deja,
trae tu perfume y te recuerda
melancolía, casi tristeza.

Y me consuela tenerte cerca
aunque lo ignores, se que algo queda,
me da alegría ver tu sonrisa
me da calor, verte sin prisas.

Si te veo a mi lado, me se un idiota
otra vez me regalé a tu deseo,
otra vez, la misma historia.

Si te veo a mi lado, me veo enamorado
y es que olvido todo
si te veo a mi lado.

viernes, 9 de febrero de 2007

Al horizonte

Miraba el horizonte y se quedaba inmóvil. Deseaba tanto llegar, mas sabia que nadando se iba a quedar a medio camino. "Quien sea que lo invento, debe tener una buena razón para ponerlo tan lejos", pensaba, mientras ideaba la manera de alcanzarle.

Una soga bien larga, más aún que su esperanza. Un bote hecho de sueños, como los que siempre soñaba. Alguna cadena de deseos, de abrir y cerrar de ojos. Un salto milagroso, para elevarse hasta allá. Caminar bien rápido sobre el reflejo de la luna en el agua.

Alguna forma tiene que haber, se decía día tras día. No creía en lo imposible. Deseaba tanto llegar, pero sabía que no le iban a salir alas. "Quien sea que lo invento, debe tener una buena razón para ponerlo tan lejos", pensaba, mientras ideaba la manera de alcanzarle.

De seguro así es. ese lugar debe ser mágico. En el descansa el sol cuando le da sueño. En el la luna se asoma tímida, esperando su turno al cielo. ¡Que más, si todos sabemos que hay oro en el pie del arco iris!, y todos los que había visto terminaban allí.

Se pasó la vida viviendo, de día soñaba despierto, de noche deseaba dormido. El mundo no le creía, pues su ciencia lo prohibía. "Quien sea que lo invento, debe tener una buena razón para ponerlo tan lejos", pensaba, mientras ideaba la manera de alcanzarle.

Por eso es que un día se rindió, por eso nunca se supo. Ya no quería seguir sufriendo. Se escapó de sus ataduras, y se puso alas de magia. Ya nunca se volvió a ver, se escondió de quien no le creía, y todos le habrían creído, si decidiera volver.

Hoy sin querer encontré la última estrella en el horizonte, y entonces noté su brillo. Nadie mas la pudo ver, no sé cual es el motivo. "Quien quiera que haya sido, debe tener una buena razón para quedarse tan lejos", pensé, mientras buscaba la forma de creerle.

martes, 6 de febrero de 2007

La dependencia

¿Frigorías? Siempre creí que el frío era la ausencia del calor... ¿Será un nombre comercial, como tantos otros que atestan nuestro mundo?

Por alguna razón, para aceptar la existencia de algo, necesitamos también creer en su opuesto.
Durante años, me planteo si la teoría de la dualidad polar es real, si para la existencia de un extremo es imprescindible la existencia del extremo opuesto.
El amor al odio, el día a la noche, el calor al frío, el héroe al villano, por alguna razón se necesitan para existir. O al menos, para que creamos en su existencia...

¡Que sociedad enferma! Precisamos de inseguridad para hablar de seguridad, de guerra para hablar de paz, de la pobreza para hablar de riqueza....
¡Que seres tan raros! ¿Cómo es que precisamos de dolor, de pena, sufrimiento?.. ¿Por qué?
¿Porqué incluso cuando todo está bien esperamos tragedias? ¿Por qué no anticiparse, evitar que ocurran, negarles la existencia?

Dicen que nuestros ojos no ven los objetos, sino la luz que rebota en ellos. ¿Será que ocurre lo mismo con nosotros?
Que no vemos los colores, sino que interpretamos las diferencias de contraste. ¿Solo vemos lo bueno al ver lo malo? ¿Porqué siempre la comparación con el de al lado? Más aún, ¿por qué no tiene límite la codicia?

Estoy cansado de escuchar que podría ser peor. Es cierto, siempre podría ser peor, nuestra solo presencia en el mundo nos da esa tendencia a empeorar. Pero también podría ser mejor.
También podría haber un segundo de inteligencia, algún ser de otro planeta, el hijo de algún dios, o un grito de la naturaleza, que no decidamos matar por miedo a su propuesta, y que nos enseñe a ser quizás, mas humanos de lo que creímos.

El futuro aún no esta escrito, y el pasado se puede olvidar.

Te vi en mis sueños

Te vi, mi boca se quedó petrificada,
se olvidó de los idiomas, las palabras,
y no supe que decir.

Te vi, mi alma gritaba que gritara
mi corazón reventaba,
y no supe que decir.

Te vi, pero olvidé mover mi cuerpo
quedé varado en el tiempo,
y aún no supe que decir.

Te vi, pero mi mente se fue en el viento,
como escapándole a tu recuerdo,
y aún no supe que decir.

Te vi, pero quedé entre memorias,
soñando con nuestra historia,
sin saber bien que decir.

Te vi, mas no deje que me vieras,
por miedo de que te fueras,
sin saber bien que decir.


Te vi, mi boca quedo petrificada,
mi alma gritaba que gritara,
y no supe que decir.
Te vi y no pude mover el cuerpo,
mi mente se fue en el viento,
y aún no supe que decir.
Te vi, pero quedé entre memorias
mas no deje que me vieras,
sin saber bien que decir.

Te vi, pero aún sueño con verte,
deseando poder tenerte,
decirte que te extrañé.

lunes, 5 de febrero de 2007

A la suerte

Dicen que hay quien nace con suerte, como si de un dón mágico se tratase. Puede que sea así, pero no estoy seguro que sea mi caso. Incluso durante mucho tiempo pensé por el contrario, que yo era de los otros, de los que nacen cuando ella tiene vacaciones, o algún día que le toco franco.
No se quien inventó la suerte, y sinceramente poco me importa, pero no entiendo porque es que la hizo mujer. Por que es que "suerte" lleva el artículo "la", si podía ser "el" o "lo"; Quién la definió como mujer....

El caso es que cada día descubro más sobre ella. Cómico, pero real, como esa mujer de quien uno se enamora y hasta sus mas erráticos actos resultan agradables; mi suerte parece empeñada en demostrarse mas sabia que yo.


Es cierto, la suerte debe ser mujer, si existe una para cada uno, como si su destino estuviese escrito aun antes de existir.
Es cierto, debe ser mujer, pues cuando nos sonríe nos hace tanto bien, alivia tanto el dolor, devuelve la alegría.
Es cierto, debe ser mujer, si tiene tanto de bondad, y pequeños ataques de ira, que cuando ocurren nos arrastran a lo hondo, y desmoronan nuestro mundo.
Es cierto, debe ser mujer, si hay quienes pasan toda su vida buscándola, y aún si no la encuentran siguen con su esperanza. Más aún, cuando menos la buscas, seguro que aparece y te cambia el rumbo.
Tiene que ser mujer, si cuando dejé de creer en ella, apareció casi gritando, reclamando su existencia.

El punto es, que si la suerte es mujer, la mía parece recién haber entrado en la instancia en que deja de ser niña, y se convierte mágicamente. Así de pronto, tan esperado como sorpresivo, mi suerte niña dejo atrás lo de molestarme para hacerme saber que estaba ahí, o que le agrada estar conmigo; dejo atrás las bromas pesadas, el griterío, dejo de esconderse de mi inocentemente.
Quizás por madurez, quizás por decisión, quizá solo se cansó de todo eso; pero ahí esta, tan hermosa, tan mágica, tan cautivante, decidida a cambiar mi rumbo otra vez, pero demostrándome cuán dulce puede ser, cómo teniéndola a mi lado el mundo parece rendirse a nuestros pies.

Bienvenida, suerte mía, estoy seguro de que eres mujer.

jueves, 1 de febrero de 2007

Guitarra añeja

Hoy le conté a mi guitarra
todo el daño que me hiciste,
lo mucho que yo te amaba,
las palabras con que me heriste.

Hoy le cante a mi guitarra
como fue que tu te fuiste,
lo mucho que te extrañaba,
las mentiras que me dijiste.

Hoy me contó mi guitarra
mil sonrisas que dejaste,
los versos en la mañana,
las caricias que regalaste.

Hoy me canto mi guitarra
porque es que la abandonaste,
que hoy canta desafinada,
que solo quiere encontrarte.

El fantasma

Vivimos nuestras vidas acosados por fantasmas. Su existencia resulta irrefutable; ya que, sean reales o no, nuestra creencia en ellos les da poder para afectarnos, para tocar sentidos y sentimientos, para existir.

Los hay de distintos tamaños, distintos signos, distinta influencia.

Algunos corresponden a seres que ya dejaron de existir físicamente, y vagan el mundo buscando alguna misión imposible, o se olvidaron el camino a su hogar, o perdieron su mapa, o el tren a su destino. Por lo general no son peligrosos, solo generan un poco de miedo, y rara vez llegan a afectarnos, un fuerte grito, correr un poco y listo. También hay algunos que nos generan sensación de bienestar, o recuerdos, incluso algunos bromistas que parecieran divertirse en su condición.

Los peligrosos los llamamos fantasmas del pasado, y por lo general aun están en plena vida, aun cuando en nuestras mentes nos forzamos a ignorarlos, olvidarlos, enterrarlos en lo más profundo del rencor, tratar de que no vean más la luz. Tristemente, a esta clase de fantasmas no les gusta ser ignorados. Peor aún intentan por todos los medios darse a conocer, nos persiguen donde estemos, como si su único fin fuese causar daño.

Para potenciar su mal, están equipados con algún dispositivo desconocido para nuestra ciencia, que parece tener el modo de indicar nuestros momentos de debilidad. Incluso existe otra versión del mismo, que detecta cuando todo en nuestra vida aparenta estar muy bien, indicándole que es el momento perfecto para atacar; Y es que como en las guerras, el factor sorpresa causa daños muchos mayores entre los sorprendidos.

Aún cuando el fantasma parecía darse por vencido, haberse resignado al olvido, este dispositivo los trae de inmediato hacia nosotros, sin importar cuán distante lo creíamos, o cuán distante se creía el mismo. Incluso a veces lo trae tan rápido que no llega a detenerse, chocándonos con toda su fuerza. Tal vez por una cuestión de física, mientras mas distante estaba, mas fuerte nos impacta, llegando incluso a causar lesiones anímicas pronunciadas.

Pero no desespere, recuerde que su existencia se basa en nuestra creencia en el. Toda su capacidad para afectarnos viene de nosotros mismos. Es fundamental entonces, aun ante su presencia física, o mediante medios virtuales, o incluso su simple recuerdo; concentrarnos en no creer en el. No importa que tanto se esfuerce, si no creemos sus palabras, sus gestos, sus manifestaciones, su existencia quedara delimitada para si mismo, volviéndonos inmunes.