lunes, 5 de febrero de 2007

A la suerte

Dicen que hay quien nace con suerte, como si de un dón mágico se tratase. Puede que sea así, pero no estoy seguro que sea mi caso. Incluso durante mucho tiempo pensé por el contrario, que yo era de los otros, de los que nacen cuando ella tiene vacaciones, o algún día que le toco franco.
No se quien inventó la suerte, y sinceramente poco me importa, pero no entiendo porque es que la hizo mujer. Por que es que "suerte" lleva el artículo "la", si podía ser "el" o "lo"; Quién la definió como mujer....

El caso es que cada día descubro más sobre ella. Cómico, pero real, como esa mujer de quien uno se enamora y hasta sus mas erráticos actos resultan agradables; mi suerte parece empeñada en demostrarse mas sabia que yo.


Es cierto, la suerte debe ser mujer, si existe una para cada uno, como si su destino estuviese escrito aun antes de existir.
Es cierto, debe ser mujer, pues cuando nos sonríe nos hace tanto bien, alivia tanto el dolor, devuelve la alegría.
Es cierto, debe ser mujer, si tiene tanto de bondad, y pequeños ataques de ira, que cuando ocurren nos arrastran a lo hondo, y desmoronan nuestro mundo.
Es cierto, debe ser mujer, si hay quienes pasan toda su vida buscándola, y aún si no la encuentran siguen con su esperanza. Más aún, cuando menos la buscas, seguro que aparece y te cambia el rumbo.
Tiene que ser mujer, si cuando dejé de creer en ella, apareció casi gritando, reclamando su existencia.

El punto es, que si la suerte es mujer, la mía parece recién haber entrado en la instancia en que deja de ser niña, y se convierte mágicamente. Así de pronto, tan esperado como sorpresivo, mi suerte niña dejo atrás lo de molestarme para hacerme saber que estaba ahí, o que le agrada estar conmigo; dejo atrás las bromas pesadas, el griterío, dejo de esconderse de mi inocentemente.
Quizás por madurez, quizás por decisión, quizá solo se cansó de todo eso; pero ahí esta, tan hermosa, tan mágica, tan cautivante, decidida a cambiar mi rumbo otra vez, pero demostrándome cuán dulce puede ser, cómo teniéndola a mi lado el mundo parece rendirse a nuestros pies.

Bienvenida, suerte mía, estoy seguro de que eres mujer.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Simplemente hermoso!
Y, "puto el que copia" !!!

Estopero dijo...

La propiedad no existe, nada es de nadie, pero... de todas maneras no voy a copiar nada de esto.

Tenés que saber, Natito de mi alma, que el tiempo te enseña que no hay confiar demasiado en las mujeres (en nadie en realidad). Asi que no confíes en esta nueva cara de tu suerte, or whatever it means.