Te soñé, o de verdad te vi.
Rendida de nuevo en la cama
sin ganas de despertar
casi sin querer vivir.
Te vi triste, desolada
entregada a un destino cruel
sin querer salir al parque
ni pasear por el jardín.
¿Cómo es que terminaste así?
como ese bandoneón con asma
que ya no puede gritar,
que ya no quieres pelear
¿Que fue que te volvió así?
como esa guitarra vieja
que ya ni intenta afinar,
que ya no quieres pelear
¿Quien fue que te dejo así?
como un triste contrabajo
que nunca aprendió a tocar,
que ya no quieres pelear
¿Que cosa te dejó así?
como ese violín violento
que casi rompe el lugar,
que ya no quieres pelear
¿Como harás para culparte?
igual que al piano gastado
que ya ni puede sonar,
Si ya ni quieres pelear
Te invito pues, si tu quieres,
a hacer de tu vida un tango.
Te invito, si es que te animas,
a sacarte el rostro pesado.
Te invito a reír de la vida,
que es lo que da resultado.
O a unirte a mi gran camino,
que lleva a lo imaginado.
Si en algún lado quedó
ese destino soñado,
¿Por que es que ya no lo sigues?
¿Por que lo dejaste olvidado?
Sígueme, ven con confianza
que aquí llegó tu desvío,
hay veces que pierdo el rumbo
pero no olvido el camino.
Sígueme, solo si quieres,
sino quédate encerrada.
Más verás que hay libertad
si es que cruzas la alambrada.
Si en algún lado quedo,
algo de amor en tus labios,
espero que no te rindas
espero haberte encontrado.
viernes, 16 de marzo de 2007
Canción de la triste orquesta
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