lunes, 26 de marzo de 2007

Y la depresión fue epidemia

Esa noche no hubo almohadas secas. El cambio de estación, los impensados fantasmas, los deseos incumplidos, los sueños imposibles, y el monstruo de la rutina se unieron en guerra contra los ánimos.
La tristeza y la melancolía se apoderaron de las camas, y las usaron como trampas de soledad.
Las lágrimas se llevaron incluso al mas fuerte, que al verse vencido se llevó la esperanza de los demás.

No hubo un baile que quisiera enfrentarlos. Alguien intentó animarlo, pero no existe baile de caras largas y brazos caídos. Ciertamente se sabía derrotado aun sin pelear.
Tampoco la música se atrevió a oponerse. Asustada por las sombras se quedó sonando bajo, baladas de desamor. No llegó a callarse, pero ya nadie la escuchaba.

El tiempo se esforzó por dar mas tiempo a quien se animara a pelear, pero solo logró estirarse, volviéndose cada vez mas y mas lento, apoyando sin saberlo al bando equivocado.
Ni el sol quería ayudar, negaba cada uno de sus rayos, rencoroso por tener que acostarse temprano, y celoso de la luna le quitó toda su luz.

Los psicólogos fueron al psicólogo, y los filósofos al cajón. Ya no había palabras de oro, y ya nadie quería hablar. Las pocas charlas que se colaron, no hacían más que recontagiar el virus.
En los bares servían tragos sin colores, y los náufragos del alcohol lloraban pasados armados.
Los quioscos vendieron caramelos de remordimiento, para sanar la amargura de la soledad.

La trampa era perfecta. Cada reino era atacado cuando sus fuerzas iban a curar al vecino, y los pocos que defendían se veían sobrepasados.
Los recuerdos más distantes flanqueaban por las sombras, atacando de sorpresa a quien se defendía de la fuerza principal.

Cada asedio duraba unos pocos minutos, tras los que el saqueo y los incendios dejaban poco que valorar.
Así, se rindieron los más fuertes. Así quede solo contra aquella unión imponente.
Al notarme rodeado, sin quien me cubra la espalda, no pude mas que bajar la espada y pedir piedad. Me atacaron desde todos los frentes.


Ese día, la depresión fue epidemia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

dicen q hay q caer bien a lo profundo para darse cuenta del único camino correcto q hay q seguir, ya no queda nada bajo nuestro todo esta encima nuestro, en ves de sentirlo como algo q te aplasta y te hunde cada ves mas, seria bueno usarlo para trepar hacia arriba de nuevo. Pero como te dije una ves ,admiro tu capacidad de describir y contar lo q pasa ahí dentro de ese mundo q pocos pueden llegar a ver tan claro como vos, exploras lo profundo y haces unas cronicas geniales
nos vemos nato!

Estopero dijo...

¿vos sabés que me emocionás a veces, boludo?

Anónimo dijo...

me pregunto que es lo que te hace escribir cosas tan tristes y a la vez tan bellas, es una habilidad peculiar propia de un romantico,te felicito por expresar tan poeticamente tus sentimientos,y me compadezco de tu soledad...