viernes, 1 de junio de 2007
Dejalo
Siempre corriendo en laberintos que no conseguis entender.
Corriendo de los fantasmas, de distintas caras y colores.
Con esas falsas salidas que solo te llevan al otro lado.
Fijate bien, que cuando te ves arrinconada en la esquina, tenes la posibilidad de enfrentarlos.
Solo te esta faltando el valor.
Yo solo digo que ya me canse de verte siempre en lo mismo.
Y además, se te están acabando los créditos.
Acá afuera hay muchas partidas a las que si vale la pena poner una ficha.
Solo tendrías que dejar de insistir en ver todo el tiempo lo mismo.
martes, 22 de mayo de 2007
Ella
No viste de negro, ni exagera el maquillaje. Camina desapercibida entre la multitud.
Hace ya mucho tiempo la conozco.
La vida quizo cruzarla en mi camino. Y ella, confundida, se encargo de lastimar.
A veces quisiera poder odiarla.
Que al menos no me importe. O que me olvide y no vuelva mas.
No me permito culparla.
No puedo quitarme esa maldición. No quiero que esté mal.
Pero es que a veces es un imán de desgracia.
No lo hace a propósito, no es consiente. Anda siempre perdida entre la multitud.
Nadie le dio nunca un lugar.
Se aferra a lo poco que tiene. No tiene ganas de tener nada.
A veces quisiera amarla.
Pero eso ya lo intente. Es imposible, no sabe que es el amor.
No le permití rendirse.
Aún no se bien porque. Debe haber una forma de que este bien.
Pero es que a veces es un imán de desgracias.
jueves, 17 de mayo de 2007
Letras
Era amiga de muchas otras. Era amiga de Mi, de Tu, de Su, de Nuestro, de Vuestro.
Con el tiempo y las alianzas, se fue ganando muchos sustantivos. Hasta incluso se gano el respeto de todos los de su raza. Es que su forma de ser era mucho mas atractiva.
Las peleas contantes con sus viejos amigos la fueron alejando mas y mas, con cada vez que competían por algún puesto en las oraciones. Así fue que ya enojada, ella misma les dio el nombre con el que los seguimos llamando, Adjetivos Posesivos.
Claro, en el mundo de las palabras, la guerra contra el comunismo se dio mucho antes que acá.
Nuestra palabra no encajaba con los adjetivos posesivos, justamente por no creer en la propiedad.
Era esa palabra con la que se presentaba a la novia, a los amigos, a las mascotas. Sin generar la falsa idea de poseción, como si nos debieran algo mas que el afecto mutuo. No marcaba propiedad, marcaba relación.
Lástima, esas ideologías no son bien vistas por los no pensantes.
La pobre se tuvo que ir escondiendo, cada vez con mas miedo de aparecer, aunque los sustantivos la llamaran a los gritos.
Temía que la atraparan, que la acusaran por ser distinta, que la atacaran por ser quien es.
La tan triste historia, nos cuenta que así fue.
Una noche fría como tantas otras. Solo que esta noche, los verbos mas horribles la descubrieron.
Corrió tanto como pudo, intentó escapar en todas las direcciones, pero en esas horas no hay escritores despiertos.
Rodeada. Gritó. Gritó muy, muy fuerte. Pero ningún sustantivo la pudo ayudar. Los adjetivos posesivos, que alguna vez se dijeron amigos, solo se quedaron viendo, como secuestraban las ultimas letras del amor.
Desaparecidos. Así llamamos a los que ya no están, a los que sabemos que fueron secuestrados, que de seguro sufrieron cosas horribles, y probablemente asesinados.
Pero no les decimos muertos. Quizás porque en el fondo, existe una esperanza de volverlos a ver.
Asi que en eso ando, por eso contaba esta historia.
La ando buscando, aún sin saber donde buscar.
Para encontrarla, para abrazarla.
Para presentarsela al mundo, y que la ayuden a crecer.
Asi que en algún lado está. Al menos es mi esperanza.
Escondida en lo mas oscuro, tal vez. De seguro, temerosa.
Quizás aun sienta rencor por nuestro olvido.
O quizás aun siga debil de aquel recuerdo.
Si alguien la llega a ver, cuiden bien de ella. Que sepa que aún es amada.
Si no la ven no me crean loco. Mientras sigo buscando esa palabra.
lunes, 7 de mayo de 2007
Humanos
La mitología los llamo ángeles, insegura de considerarlos parte de nuestro mundo.
Ocurre que al notar grandes valores, les quitamos la categoría de humanos.
Preferimos llamar genio al que piensa por demás, loco a quien se atreve a desafiar las normas sin sentido, ángel a quien no cree en la maldad.
No importa el nombre que le regalamos. Solo importa quitarles la categoría de humano.
Será nuestra única defensa, para evitar compararnos con ellos. La excusa perfecta, nombrarlos como excepción, para exceptuar vernos inferiores. Claro, de este modo me transformo en un buen hombre, en inteligente, en cuerdo, en lo que sea. Todo, todo lo que no requiera destacarse, esta al alcance de la mano.
El caso es que lo puedes ver en los ojos. Aunque no caigan las máscaras que los mantienen imperfectos, se puede ver la verdad, solo hay que saber mirar. Aprender.
El tiempo es un gran maestro. El único que no cobra sueldo, que no hace paros para reclamar milagros, que no corta rutas por intereses políticos. Pero por sobre todo, es el único que se dedica realmente a enseñar, desde que abrimos los ojos hasta que nos da la buenas noches, regalándonos cada vez una fantasía.
El me enseño a mirar. Mas allá de los colores, de los tamaños, de las lentes de contacto y el brillo del maquillaje. Uno aprende a ver los sentimientos, mucho antes de que puedan sorprender.
Estoy afortunadamente rodeado de amigos, ángeles, genios, locos. Lo veo cada día, cada charla, cada mate. Potencialmente inhumanos, de seguro. Y no puedo evitar preguntarme si seré uno de ellos, o si soy quien los mantiene a este lado de la fantasía, a modo de referencia de imperfección, como el tallador de sus máscaras.
Es todo un desafío. Es que no hay espejo que me ayude. No porque se niegue, es solo que mis ojos hace años me vienen abandonando. Se bien como soy con anteojos. Pero si me los quito, dificilmente diferencio mas que siluetas.
Da igual, de nuevo el tiempo sabrá demostrar. Cada lección a su momento.
Por lo pronto, soy un buen hombre, cuerdo e inteligente.
O será que no puedo ver mas alla de mi máscara.
domingo, 6 de mayo de 2007
Eres
Por fuera tu coraza, que pareciendo tan dura, resulta hacerse quebradiza...
Será que a veces te confundo con un Bon o Bon.
viernes, 4 de mayo de 2007
Emergencia
El colectivo tomó la ruta habitual. Solo que esta vez te cruzaste en esa ruta.
No me causó gracia. Mas bien causo dolor, impotencia, frustración, desesperacion.
De seguro, mis ojos suelen fallar. Pero esa forma de sentirte cerca, nunca estuvo equivocada.
Por supuesto, la mente en esos casos se bloquea. No mucho tiempo, tal vez sean solo unos segundos, pero de seguro es mas que suficiente. Suficiente tiempo para sentir la ausencia de respiración, para que te duela el estómago, y sentir algo de nauseas. Mas que suficiente tiempo para que un colectivo desesperado por llegar a Mar del Plata te pase por al lado sin darte demaciada importancia.
Pegué las cejas al vidrio. Estaba húmedo, pero no mas que mis ojos. Y saqué miles de fotos en mi mente. Pronto quedaste fuera de foco, de nuevo los lentes resultaron insuficientes. Igual creo que no habría otra cámara que pudiera captar tu esplendor.
Creo que me llegaste a ver. O al menos te volteaste, como buscando algo en el micro. En ese instante una etiqueta en el vidrio distorsionó nuestro encuentro. Esas frases de seguridad que uno nunca lee.
Entonces siguió todo un viaje de lagrimones, de no saber si volveré a verte. Fueron varias horas, de muchos días, de tantos meses, pensando en aquel instante. En lo cruel que fue el destino, en la paz que me dio verte, la magia de sentirte cerca, la luz de tu alrededor. El verde cielo de tus ojos, los retazos de tu amor, los sueños rotos en penas y la locura de creernos eternos.
Pero mi mente, siempre traidora, solo se concentro en esa frase, que te había escondido entre sus letras por algunos instantes. Descubrí que era un consejo, que de tan loco resultaba coherente, que no supe leer en el momento, que fue la posibilidad de otro final.
Final de novela cursi, seguro, pero había tanta seguridad en sus palabras que dificilmente podría estar errado.
"En caso de emergencia, rompa el vidrio con el martillo"
miércoles, 2 de mayo de 2007
El Hobbit
Levantarse siempre fue difícil, eso no hay quien lo niegue. Hay que sanar las heridas, soportar el dolor, y recuperar el equilibrio. Ignorar los traidores que disfrutaron la caída.
La experiencia al menos le enseño a minimizar el impacto. La primera vez dolió mucho mas, pensaba como consuelo, sintiéndose así mas fuerte cada vez que tocó el suelo.
Al menos ya no caía dos veces en la misma piedra. Al caer la tomaba rencoroso y la arrojaba tan lejos como le fuera posible. Aunque así fueran un peligro para alguien mas.
Inevitable, tanta atención prestaba al suelo para no caer, que dejo de ver lo que tenía por delante. Ya no había parques y jardines, solo esa monótona franja de tierra que creía sendero.
Así, sin saber que estaba persiguiendo, terminó por sentirse mas seguro en suelos conocidos. Debe ser porque si no exploras, no te pierdes (pero quien no arriesga no gana).
El tiempo pasaba lento, y de aburrido empezó a acelerar. Tanto aceleró, que el reloj lo empezó a marear. Desorientado, casi sin saber hacia donde iba, decidió volver a caminar.
Encontró que era divertido ir mas allá de lo planeado, y cada día se fue animando un poco más. Debe ser que mas allá de las caídas hay razones para continuar.
jueves, 19 de abril de 2007
Calesita
Nos intentaron corregir cuando arriesgamos demaciado. Facil es marcar errores desde su punto de vista. Nos vendría mejor algo de optimismo.
Todo el tiempo andando el mismo recorrido, aunque siempre creímos avanzar. A un lado, un caballo que envidiamos, al otro un golpe seguro.
Subíamos y bajábamos constantemente por frágiles ejes que creímos irrompibles. Abajo sentimos que faltaban oportunidades, arriba siempre dio vértigo.
Cualquier similitud con nuestra vida de adulto, no es pura coincidencia.
lunes, 16 de abril de 2007
Ajedrez
Noté que era un buen momento para escribirte, pero no encontraba por donde empezar...
Entonces un sabio llego a ayudarme, "comienza por el principio", me dijo, y ante tal obviedad no pude sino acatarle.
Podría adornar mi historia con extraños comienzos. Que en verdad no te conocí, sino que solo nos reencontramos. Que de seguro habrías estado conmigo en las vidas anteriores. Que una vuelta del destino te cruzo por mi camino. Tantas cosas... Que podrían ser ciertas, solo que no habría quien las crea.
Me pregunté entonces, cual era el principio. Los hechos que esa noche me llevaron hasta vos. O la historia de mi vida antes de tu entrada. O las charlas entre amigos que te describieron sin haberte visto antes. Es que todo esta relacionado. Pero creo que va a convenir empezar minutos antes de chocar nuestras miradas. Para el resto, ya habrá tiempo. Quizás en otra historia.
Esa noche me llevaba a las mismas amistades, esas personas con quien uno prefiere pasar el tiempo, aunque sea solo charlando, entre mates o cervezas. Todo en el lugar estaba como siempre. Todo, excepto vos.
Al verte ahí parada, me encontré de nuevo con mi mente. Hacía ya mucho tiempo había olvidado esa habilidad, tal vez opacada por la ansiedad adolescente.
Planeaba cada posible jugada, su respuesta y contra respuesta, como en cada partida de ajedrez. Pero decidiste acercarte, acortando el reloj. Y ante tal inconveniente, no pude más que recurrir a los manuales.
La apertura básica, que tradicionalmente marcaba un inofensivo "Hola". Lo sé, es casi lo mismo que regalar el turno, pero es que ya no había tiempo para pensar algo mejor.
Respondiste de inmediato. Lanzaste un "Que tal", que entre inocencia y picardía no se dejaba entender.
De nuevo, no me diste tiempo a pensar. Tu respuesta no había pasado por las posibilidades planteadas. Busque desesperado la forma de retomar el control de la partida, pero en ese instante me miraste directo a los ojos.
"Jaque Mate", pensé, y me ví derrotado apenas iniciada la contienda. Decidí otorgarle al instinto el control de tablero, resignado a responder a tus propuestas.
Para mi sorpresa, tu juego no resulto tan agresivo. En verdad parecía que disfrutaras el juego, dando espacios a respuestas, con sutiles ataques cuando parecías aburrida, como invitándome a seguir jugando, como marcando que ambos podríamos ganar.
Fuimos ganando confianza. Esa extraña mezcla entre tiempo y condiciones, que resultan en bienestar. Entonces noté que disfrutaba muchísimo mas el juego, esa especie de piloto automático que llamamos emociones resulto en principio mas sabio, es infinitamente mas entretenido que cualquier variable que pudiera pensar.
Y así es, que por estos días seguimos jugando. Tu siempre de ese lado del tablero, frente a frente. Y aunque las leyes de la física te marquen siempre a la misma distancia. Debo confesar que con cada movida te veo mas cerca.
Quizás sea tiempo de declarar Tablas.
No a modo de empate. Es que en verdad ganamos los dos.
martes, 10 de abril de 2007
Disfraz de cuento
La fobia al desengaño le había encerrado en cuentos de hadas, hace ya varios años.
Sabía desde siempre que la vida no era así. Pero es que tiene ese don, de ver la vida a su manera.
Para quien la conozca, sepan bien que no es locura. Aún si se dice loca.
Quien pudiera elegir, seguiría ese camino. Nadie duda que en las buenas fantasías se vive mejor. Incluso hay quienes se sienten cómodos al pasar toda su vida en lo que llamamos mentiras.
¿Cómo no estar cómodo si la realidad es su propio invento?
Si "Peter Pan" viniera, de seguro la llevaría a su reino. No se a quien se le ocurrió hacer un reino sin reina, pero evidentemente era ella. "Nunca Jamás" debe ser un lugar triste en estos días, cuando recuerdan que aún su reina habita de este lado del libro.
Ella se permitía visitar las historias ajenas, como queriendo torcer la tinta. Muchos cayeron de inmediato en su hechizo. Es que posee tanta magia...
En algún rincón escondió la formula que tanto buscamos, como crecer sin envejecer, como madurar sin ponerse viejo. Al principio creí que era egoísmo, pero ahora entiendo que es pura bondad.
Pobre mujer, no eligió bien donde soñar. La historia debía ser un sapo que se vuelve príncipe, no un príncipe que se vuelve sapo. Pero a veces se sentía tan desorientada que se encaprichaba en volver príncipe a cuanto ser cruzara su paso.
Saben, es muy raro cuando se mezclan dos fantasías, y mas aun cuando las cuentan distintas personas. Todo parece mezclarse al principio, pero al tiempo no le gustan las fantasías, y mucho menos las fantasías cruzadas.
Así ocurrió, hasta el momento en que les cuento esto, no consiguió mas que desiluciones.
Lamentó caer en cuenta de que en la realidad no existen los príncipes azules. Primeramente, porque no existe gente azul. Y en los detalles menores, por nuestra maravillosa condición de individuos, que nos permite ser distintos al resto, y nos obliga a distintos conceptos de perfección.
Le resulta muy difícil diferenciar factores que enmarcan la realidad, como que el amor escasea, algunos sentimientos simplemente se transforman, y muchas eternidades duran poco.
¡No no, no empiecen a llorar, que la historia no se acaba así!
¿Notaron que les estoy contando una historia?...
¡Claro, ahora todos sabían!
Estoy contando una historia, por que nunca, jamás hay que perder la esperanza. Puede que un día entre sus visitas a libros ajenos, descubra que se encontró con mi fantasía.
¿Saben?, no lo había notado, pero si escribí todo esto es porque nuestras fantasías ya se cruzaron, ¡Que despistado!.
Bueno bueno, hagamos una cosa, todos pidámosle al tiempo que sea bueno por esta vez.
Se bien que no soy azul, soy mas bien amarillento. Pero no es una cuestión de colores.
¿Príncipe? No, no me gustan esas ropas..
Es solo que hay veces que me siento Peter Pan.
domingo, 1 de abril de 2007
Esa carta inocente
Se que no notas cuando caminas muy rápido, que vas a paso largo, y te distraes con facilidad, pero necesito que me esperes por un tiempo. No será la liebre y la tortuga, pero ya no puedo mantener el ritmo. Estoy muy cansado, la fatiga me tiene rendido, y el asma me juega en contra.
Hace ya un tiempo me dejaste retrasado, y desde entonces no consigo recuperarme.
No soy bueno rastreando, no conozco el camino, ni la forma de alcanzarte. Además tantas sorpresas juntas solo me desorientan. Espera solo un momento, y considera unos minutos de tregua.
Te busco guiándome por las señales de tus pasos, pero últimamente te muestran cada vez mas veloz.
Mis amigos, ya se van casando, hay quienes se van al extranjero, quienes terminan ya sus estudios de pos grado, incluso hay quien espera un hijo en solo un rato; y yo mientras tanto sigo aquí parado, sin saber hacia donde debo escapar.
Se bien que no puedes contarme el camino, y mucho menos llevarme de la mano; que perderías el mismo sentido de tu existencia; pero unos minutos no te van a dañar. Hablé con tu primo el tiempo, y el me los quiere prestar.
Además, debes admitir que me tienes medio olvidado. Llevamos ya muchos kilómetros por el sendero de la soledad. Es un buen momento para cambiar un poco el rumbo. Siempre es buen momento para cambiar un poco.
Quiero que sepas que con indiferencia no me vas a alejar de ti. Me conoces desde pequeño, nunca fui de los que se rinden tan fácil. Mucho menos de los cobardes que al no poder encontrarte deciden separarse rápida y definitivamente de tus andares.
Se que algún día tendrás que dejarme ir, pero aún me queda mucho por andar, y ciertamente prefiero hacerlo a tu lado. Se también que no puedes simplemente quedarte quieta, pero una vuelta en circulo no vendría nada mal, te he visto hacerlo varias veces, aún ante mi rotunda oposición; así que una a pedido no te va a lastimar.
Ya es hora de dormir, así que voy dejando el teclado.
Un saludo, espero verte pronto cara a cara, tengo tanto por contarte...
Pd: ¡Que loco está ya el clima! Debe estar muy deprimido, pues desde un tiempo atrás no para de llover, deberíamos regalarle una sonrisa, o algún arco iris que le de ánimo, ¿no crees?.
jueves, 29 de marzo de 2007
Por siempre
Cada vez que creía verla, la notaba tan distante que no podía asegurar nada. Producto de mi miopía o de la niebla de los años, su imagen resultaba tan borrosa que no llegaba a afectarme.
Ocurrió hoy. Una foto en Internet, que descubrí por accidente. Nunca habría imaginado una cámara capaz de captar el brillo de sus ojos. Su imagen resaltó del entorno directo hacia mi, con tanta fuerza que el impacto me arrancó las lágrimas que hace tiempo había enterrado.
El recuerdo me venció rápidamente, y me encontré extrañando de nuevo.
Su amor fue amor de verano. Así quedo narrado en la historia, aunque entre nosotros guardamos la evidencia de un sueño roto.
Eramos muy jóvenes, de seguro. Aún nadie imaginaba el alcance del amor.
La conocí un Febrero, lejos aún de la era de las responsabilidades. Recuerdo las charlas del suelo al balcón, tan análogas a las grandes historias de amor. O besos prohibidos a escondidas, entre viajes incontables que deseaban encontrarnos.
Esos días eran días felices. Aún lejos de la conciencia, desafiábamos a la distancia misma, a los destinos cruzados y a los poetas frustrados. Mas lejos de la realidad, nuestra imaginación sobrevolaba los techos de buenos aires, enviando mensajes en las canciones, enviándonos besos en la tinta misma.
Tanto tiempo... Creo que la madurez misma terminó por traicionarnos. Que triste realidad la que se opone a la fantasía, que no le permite existir. Nos vimos de nuevo, cada viaje, pero fuimos perdiendo la imaginacion, tal vez hasta la esperanza.
No consigo aún quitarme el sabor de ese beso en la estación, justo antes que el tren cierre sus puertas, que a modo de autógrafo cerraba la historia mas marivillosa en un final sin sentido.
Ciertamente, su aparición me dio otra perspectiva. El deseo del encuentro se apoderó de mi, y aún sabiendome lejos, me regaló la fantasía perdida.
Encontrarnos, sabernos de nuevo juntos. Abrir ese antiguo libro para darle algún final mas feliz, de la simple alegría de tenerte a mi lado.
"Mirarte a los ojos, y tal vez recordarte que antes de rendirnos fuimos eternos"
lunes, 26 de marzo de 2007
Y la depresión fue epidemia
Esa noche no hubo almohadas secas. El cambio de estación, los impensados fantasmas, los deseos incumplidos, los sueños imposibles, y el monstruo de la rutina se unieron en guerra contra los ánimos.
La tristeza y la melancolía se apoderaron de las camas, y las usaron como trampas de soledad.
Las lágrimas se llevaron incluso al mas fuerte, que al verse vencido se llevó la esperanza de los demás.
No hubo un baile que quisiera enfrentarlos. Alguien intentó animarlo, pero no existe baile de caras largas y brazos caídos. Ciertamente se sabía derrotado aun sin pelear.
Tampoco la música se atrevió a oponerse. Asustada por las sombras se quedó sonando bajo, baladas de desamor. No llegó a callarse, pero ya nadie la escuchaba.
El tiempo se esforzó por dar mas tiempo a quien se animara a pelear, pero solo logró estirarse, volviéndose cada vez mas y mas lento, apoyando sin saberlo al bando equivocado.
Ni el sol quería ayudar, negaba cada uno de sus rayos, rencoroso por tener que acostarse temprano, y celoso de la luna le quitó toda su luz.
Los psicólogos fueron al psicólogo, y los filósofos al cajón. Ya no había palabras de oro, y ya nadie quería hablar. Las pocas charlas que se colaron, no hacían más que recontagiar el virus.
En los bares servían tragos sin colores, y los náufragos del alcohol lloraban pasados armados.
Los quioscos vendieron caramelos de remordimiento, para sanar la amargura de la soledad.
La trampa era perfecta. Cada reino era atacado cuando sus fuerzas iban a curar al vecino, y los pocos que defendían se veían sobrepasados.
Los recuerdos más distantes flanqueaban por las sombras, atacando de sorpresa a quien se defendía de la fuerza principal.
Cada asedio duraba unos pocos minutos, tras los que el saqueo y los incendios dejaban poco que valorar.
Así, se rindieron los más fuertes. Así quede solo contra aquella unión imponente.
Al notarme rodeado, sin quien me cubra la espalda, no pude mas que bajar la espada y pedir piedad. Me atacaron desde todos los frentes.
Ese día, la depresión fue epidemia.
martes, 20 de marzo de 2007
Cuento para los niños grandes
Había una vez, un joven huérfano llamado Destino.
Destino tenía la extraña costumbre de ser muy bueno con algunas personas, indiferente con la gran mayoría, y muy cruel con algunos otros. Tal vez dependía un poco de que tan pendiente de él estuviese cada uno que lo conocía.
Quienes lo ignoraban, a pesar de conocerlo desde pequeños, por lo general terminaban por odiarlo. "Es incorregible, nadie lo puede cambiar", aseguraban. Ciertamente, Destino parecía alguien muy obstinado en que las cosas se hagan como el decía.
Quienes vivían pendientes de el, por lo general terminaban por odiarlo también. "Hice todo lo que me dijo", decían, aunque no servía de nada. Es que había veces en las que Destino también se equivocaba, pero nadie lo comprendía.
Había quienes lo desafiaban todo el tiempo. Otra vez, terminaban por odiarlo. "Déjame en paz" gritaban, pero Destino no parecía escucharlos. Había heredado mucho poder de sus padres, y al enojarse se volvía aún más fuerte.
El caso es que el pobre Destino no era un ser muy querido. Pobre, estaba solo donde fuera, solo porque nadie se molestaba en intentar comprenderlo. Es que en verdad no era tan difícil, ciertamente hacía lo que sentía correcto, aunque a veces resultara ilógico.
Una buena tarde una mujer llamada Vida se cruzó por su camino. Se veía tan atractiva.
Pronto notaron que estaban hechos para estar juntos, así que no tardaron en formar una hermosa familia.
Tuvieron tres hermosos hijos, al mayor lo llamaron Pasado, al del medio Presente, y al menor Futuro.
Pasado parecía poco ambicioso, nadie podía cambiarlo, aunque por algo todos querían hacerlo, aunque fuera solo un poco. La gente solía mirarlo con melancolía, aunque había quienes le guardaban rencor. Era muy apegado a su mamá e influía mucho sobre sus hermanos, como todo hermano mayor.
Presente era muy seguro, y aun bajo la influencia de Pasado había veces que se volvía rebelde. Por alguna razón la mayoría de la gente no le daba mucha importancia, aunque todos sabían que su hermano menor lo quería y obedecía mucho.
Futuro, el menor, era el más inseguro de los tres. Cambiaba de parecer casi todo el tiempo, con cada cosa que decía Pasado, y con cada cosa que hacía Presente. La gente siempre lo veía mejor que a sus hermanos, y siempre fue el favorito. Era el más apegado a su padre y muy pocas veces se animó a desobedecerlo.
Con el tiempo toda la familia de Destino se fue volviendo más y más querida, hasta que todos fueron olvidando sus rencores. Es que de verdad, de a poco fueron notando que no tenía la intención de lastimar, que por lo general respondía al modo en que lo trataran, y por sobre todo, que siempre, siempre obedecía sus sentimientos, y ciertamente es algo digno de respeto.
Así fue que el resto de las personas aprendió a querer a esa hermosa familia, y aunque a veces hay quien se enoja con alguno de ellos, hasta nuestros días seguimos llamándolos cada vez que los necesitamos, y como los buenos amigos, siempre vienen por nosotros.
sábado, 17 de marzo de 2007
Ayer
Estaba ahí, como siempre lo había imaginado. Destellaban gotas de amor en su sonrisa. Sus ojos resultaban tan transparentes que se podía ver claramente hacia adentro. Amor y rencores, felicidad envuelta en lágrimas, tristeza y soledad.
Pero estaba ahí, como si siempre hubiese estado. Sintió tanta atracción que no la pudo evitar. Se acercó sigiloso y le ofreció un sueño nuevo. Sueño de soñar despiertos, fantasía miedosa de poderse encontrar, alegría incontenible.
Al conocerla sintió que ya la conocía. Es que era tan igual a él. Pronto notó la misma música, los mismos referentes, la misma alegría de bailar, idénticas ganas de vivir fuera de foco.
Le cautivaba su exótica belleza, no se suelen ver mujeres así. Más aún lo atrapaba su propia fantasía, digna de la mayor novela, que atrapaba su entorno en auras de bondad.
Al conocerle se sintió confundida. Lo notaba tan idéntico. Notó las mismas desilusiones, los mismos desamores, iguales ganar de amar, aún lejos de darse por vencido.
Le notaba temores sentimentales, casi no existen hombres así. Algún giro del destino lo habría traído de golpe, pensaba insistentemente, pero tanta sorpresa no la dejaba actuar.
Esa noche quisieron bailar, ambos compartían esa felicidad. A la vuelta de un giro fallido, entre las risas del error, sintieron temor a enamorarse. Otra vez les invadió el miedo, dispuesto a apoderarse de su voluntad. De nuevo el mismo fantasma daba su estocada en la memoria.
Se sentaron y fingieron que nada ocurría. Hablaron, como ocultándose entre sus palabras, pretendiendo evadir a su verdad. Se quedaron esperando a que el otro actuara primero, o que diera una señal. Quedaron pues, esperando algún milagro, con ganas de besar.
Triste. Solo quedaron esperando, hasta el momento de saludar. Se despidieron tan lejanos como nunca habían estado. Se quedaron separados, arrepentidos por no actuar. Quisieron volver el tiempo, pero les fue imposible.
Triste, quedaron esperando inquietos, algún día encontrarse. Se pasaron la noche despiertos, preguntando inquietudes a la cama, remojando las sábanas en lagrimas. Rogaron que vuelva el tiempo, o tener otra oportunidad.
viernes, 16 de marzo de 2007
Hoy
Se incluso que es lo que te ocupa por estos dias. Siempre hay alguna responsabilidad que te mantiene alejada de la computadora. O alguna excusa que te mantiene alejada de mi.
En verdad no creo que sea eso. Algo debe haber, no puede ser solo ilución.
Pero no creas que es solo por sacarme la duda. Va mucho mas alla. ¿Te acordás del horizonte?
Pareciera estar muy lejos, pero se que puedo llegar. Tranquila, por el momento no tengo alas. aún me queda mucho antes de llegar.
Puedes llamarme cobarde. Se bien que lo soy. No me animo a empezar algo, por no saber que puede terminar. No quiero ponerle un titulo, un nombre no tiene sentido. Solo acercarme un poco mas. Estar cerca cuando estemos cerca. Estar cerca cuando estemos asi. Estar lejos cuando termine.
Ahí está, es el pánico de ser vencedor vencido. ¿De que sirve ganar una derrota?
Tendré que quitarme la costumbre de esperar. O esperar un poco menos, ningun extremo debe ser bueno.
Hice un viaje para encontrarte. 2000Km, casi media Argentina. Pero perdí el rumbo. espero sepas disculpar, pero el viento, la lluvia y los amigos, desviaron la brújula. De que me sive que lo sepas, si no lo puedo cambiar... Lo se, tambien yo decidia que hacer...
Aún hay muchos viajes por recorrer. Muchos caminos incluso ni me verán. Pero de algo ha de servir la busqueda. En algún momento debo encontrar.
¿Rendido yo? Vencido tal vez.. Es que a veces mi mochila es muy pesada. Sobre todo cuando llueve, y cuando llueve de golpe, o llueve mucho, se vuelve insoportable.
Se disfrutar de la lluvia, sentimos por contraste, vivimos la realidad. Pero de verdad, espero que deje de llover, porque por lo que veo hay gente que nace sin impermeables.
Canción de la triste orquesta
Te soñé, o de verdad te vi.
Rendida de nuevo en la cama
sin ganas de despertar
casi sin querer vivir.
Te vi triste, desolada
entregada a un destino cruel
sin querer salir al parque
ni pasear por el jardín.
¿Cómo es que terminaste así?
como ese bandoneón con asma
que ya no puede gritar,
que ya no quieres pelear
¿Que fue que te volvió así?
como esa guitarra vieja
que ya ni intenta afinar,
que ya no quieres pelear
¿Quien fue que te dejo así?
como un triste contrabajo
que nunca aprendió a tocar,
que ya no quieres pelear
¿Que cosa te dejó así?
como ese violín violento
que casi rompe el lugar,
que ya no quieres pelear
¿Como harás para culparte?
igual que al piano gastado
que ya ni puede sonar,
Si ya ni quieres pelear
Te invito pues, si tu quieres,
a hacer de tu vida un tango.
Te invito, si es que te animas,
a sacarte el rostro pesado.
Te invito a reír de la vida,
que es lo que da resultado.
O a unirte a mi gran camino,
que lleva a lo imaginado.
Si en algún lado quedó
ese destino soñado,
¿Por que es que ya no lo sigues?
¿Por que lo dejaste olvidado?
Sígueme, ven con confianza
que aquí llegó tu desvío,
hay veces que pierdo el rumbo
pero no olvido el camino.
Sígueme, solo si quieres,
sino quédate encerrada.
Más verás que hay libertad
si es que cruzas la alambrada.
Si en algún lado quedo,
algo de amor en tus labios,
espero que no te rindas
espero haberte encontrado.
miércoles, 14 de marzo de 2007
21
Será que no me gustan estas fechas.. Un dia perfectamente normal, la temperatura justa que no es ni calor ni frio, no llueve ni hay mucho sol, otro día como tantos otros en la oficina.
Nadie llama con urgencias. Casi no hay que resolver. Se está volviendo aburrido.
Ante mi intento de vivir cada día lo mejor posible, de no tener fechas para festejar, de vivir la vida antes de que se pase, nunca me acuerdo de los cumpleaños. Es que no les doy importancia. De hecho, noté que se acercaba mi cumpleaños cuando mamá me pregunto que pensaba hacer hoy.
Para el estado y la ley, no es un cumpleaños cualquiera. Hoy oficialmente tengo 21 años, mayoría absoluta de edad. No logro evitar preguntarme, porqué esa obseción con las fechas, que se supone que debería sentir de golpe al alcanzar esta edad.
Porque hoy, miercoles 14 soy apto para cruzar las fronteras del país sin la autorización de nadie. Mas aún, porque hace solo una semana en Puerto Iguazú se me negó tal posibilidad.
Porque puedo cobrar los cheques endozados sin mas que mi documento, cuando ayer a esta misma hora me era imposible.
Como sea, tanta gente deseandome feliz cumpleaños, tanta comida aguardandome a la mesa, debe ser razon suficiente para la celebración, solo debo soportar el extramadamente vergonzoso "que los cumplas feliz", sacarme un par de fotos y listo, todo el mundo contento.
martes, 13 de marzo de 2007
Fin del viaje
Viaje, vacaciones, huida. Planeado. Improvisado. Recordado.
El tan esperado viaje a gualeguaychú termino por extenderse hasta el extremo norte de la mesopotamia, Puerto Iguazú.
Por supuesto, no fue fácil. Viajamos en tren, en micro, a dedo, caminamos. Todo fúe valido para extender nuestro destino. Incluso subimos por unos minutos a un tren de carga, pero la inminente tormenta nos recomendó bajar...
Fotos de a miles. Paisajes, animales, plantas y flores; incluso de gente, los que desfilaban en el carnaval, los que nos ayudaron a llegar a destino, aun sin tener en claro cual era, los que nos brindaron tantas charlas enriquecedoras, y tambien, algunas en las que hasta aparezco yo.
Pero al pensar en cuánto fotografie, solo noto cuanto me falto. Aún si hubiese grabado todo el viaje, faltarían las emociones. Aún si escribiera cada detalle, me sería dificil sino imposible describir esa sensación. Mi diario de viaje, escrito en secreto, mas el diario de viaje del grupo, no podrian siquiera conformar una idea para quien no estuvo ahi.
Tantos sentimientos sin nombre.
Ver que el carnaval se hace aún bajo la lluvia, como en rebelion contra los propios dioses.
El festejo de los 30 años de Papelitos, la comparsa que cierta parienta lejana fundara con niños y trajes de papel. Claro, hoy los trajes son bikinis, lentejuelas, plumas, mostacillas y demas, y los llevan hermosas mujeres, pero el espiritu, el mismo espiritu, festejar la vida misma, celebrar las ganas de celebrar.
Bailar entre la batucada a torso descubierto, con tantos kilos de agua como nuestra ropa fue capaz de absorver.
El contraste de encontrarte en una cuidad que no conoces bien, completamente mojado, sabiéndote muy lejos del camping.
O descubrir que en el camping no había agua caliente, ni luz, y que el rió casi se lleva la carpa.
Encontrar puertas abiertas, donde comer, donde dormir, donde lavar y secar todo.
Todas las veces que conocidos y desconocidos conocidos en el momento, nos ayudaron tanto para que nuestra utopía dejara de ser.
Cada charla con tanta buena gente, como la señora que al despedirse en misiones olvido decir su nombre, como la señora en Larroque que nos abrió el portón del teatro para que nos refugiáramos de la tormenta, como los chicos y chicas en el tren que me hicieron olvidar que serian 24 horas de viaje, o en un café de Gualeguaychú, esa pobre mujer perseguida por fantasmas.
El amanecer entre los arroyos de corrientes.
Ver la garganta del diablo.
Bañarse en el pileton natural que formo un salto de agua escondido en el medio de la selva. Contemplarlo.
Caminar 6 Km. por la selva sin saber bien el rumbo, o el camino de regreso, y que tanta distancia se volviera mucho menor en nuestra mente.
Sentir la presencia de tanta vida, aun sin verla.
Practicar el inglés, el francés, el alemán.
Dormir tan poco y soñar tanto.
Que el cansancio no se sintiera sino hasta regresar.
Que maravilla, en todo nuestro recorrido, cada charla empezó con un "buen día" y termino con un "gracias". Es mas, todo lo que se pedía era un poco de respeto, algo de amabilidad, y todos concordaban en ser serviciales, cordiales. Fue como visitar un libro de hadas, felices para siempre.
Si recuento viajé 35 horas en trenes, 30 en micros, 216 en mi propia fantasía, 216 en la misma realidad.
En algún momento dormí, pero no lo recuerdo. Por lo que veo dormí poco, pues ahora me ataca el sueño.
Regrese, de nuevo a la oficina, siento ganas de volver, pero también de seguir conociendo. Tan grande este país, nunca había notado lo poco que conocía. De nuevo me picó la duda, si el próximo viaje volveré, o de quien será mi guía. Como sea, creo que este viaje se gano un buen lugar en mi memoria, textos, fotos y anecdotas que perdurarán por mucho mas de lo esperado.
viernes, 2 de marzo de 2007
¿Conciencia?
Sólo ocho horas más. Vacaciones. Gualeguaychú. Cuidad- Paraíso.
Amigos, camping, carnaval, salidas, playas, termas, paseos.
Impresiona que entre tantos buenos motivos, se lleguen a colar la tristeza, la melancolía, la inseguridad. Pero ahí están, tan fuertes como antes, igual a cada vez que hago ese viaje.
Ya aprendí a tolerarlas. Incluso a ignorar. Pero a veces atacan juntas. A veces piden refuerzos. A veces soy débil. A veces, quedo así.
¿Es eso una lágrima?
-Si, creo que si...
¿Pero porqué?
-No lo sé. A veces pasa.
Pero los hombres no lloran.
-Pero los humanos si...
Por favor, déjame en paz. Tan pronto como el maquinista suene el silbato, todo esto se habrá ido. Siempre es así. No tiene una explicación lógica.
Volverán, de seguro. Ni bien el colectivo de vuelta cierre la puerta, darán su ultima estocada.
Siempre es así. No tiene una explicación lógica.
Pero entonces, ¿Por qué no te quedas ahí?
-Mi vida está en Mar del Plata.
¿Y qué es tu vida?
- Mi familia, mis amigos, mi trabajo...
¿Y es lo que querés?
-Es lo que me tocó.
Me parece que te estás rindiendo...
-Llegaste tarde, hace mucho que me rendí.
No lo entendés. Me enamoro de lo imposible. Desde hace ya muchos años. Desde que tengo memoria. Siempre otra cuidad. Siempre otra vida. Otra oportunidad que se va antes que pueda verla. O antes de que me anime a verla.
Ya lo sabés. No creo en los milagros. Más bien no los espero. Esa extraña actitud de no esperar. Esa desesperación por ser quien quiera ser. Esa Ilusión que se desvanece. Esa fantasía de vivir. La frustración de morir en vida.
Que triste, a todos nos pasó alguna vez.
-Pero a mí, todo el tiempo.
Tenés que manejar un poco más los sentimientos.
-Imposible, son mucho más fuertes que yo.
No. Son parte de vos.
-Pero la más importante.
Acordate que también pensabas.
-Acordate que sos mi propia conciencia, te estoy pensando.
Perdón. Pero me duele verte así.
-Sinceramente no me gusta estar así.
Entonces, cambialo, hace algo, no esperes el cambio. Se el cambio.
-Siempre creí en ser la diferencia.
Entonces, ¿que pensas hacer?
-Por lo pronto, callarte. Armar el bolso, sacar pasaje. Irme.

