martes, 10 de abril de 2007

Disfraz de cuento

Era la historia de una mujer que aún se pensaba niña.
La fobia al desengaño le había encerrado en cuentos de hadas, hace ya varios años.
Sabía desde siempre que la vida no era así. Pero es que tiene ese don, de ver la vida a su manera.
Para quien la conozca, sepan bien que no es locura. Aún si se dice loca.

Quien pudiera elegir, seguiría ese camino. Nadie duda que en las buenas fantasías se vive mejor. Incluso hay quienes se sienten cómodos al pasar toda su vida en lo que llamamos mentiras.
¿Cómo no estar cómodo si la realidad es su propio invento?

Si "Peter Pan" viniera, de seguro la llevaría a su reino. No se a quien se le ocurrió hacer un reino sin reina, pero evidentemente era ella. "Nunca Jamás" debe ser un lugar triste en estos días, cuando recuerdan que aún su reina habita de este lado del libro.

Ella se permitía visitar las historias ajenas, como queriendo torcer la tinta. Muchos cayeron de inmediato en su hechizo. Es que posee tanta magia...
En algún rincón escondió la formula que tanto buscamos, como crecer sin envejecer, como madurar sin ponerse viejo. Al principio creí que era egoísmo, pero ahora entiendo que es pura bondad.

Pobre mujer, no eligió bien donde soñar. La historia debía ser un sapo que se vuelve príncipe, no un príncipe que se vuelve sapo. Pero a veces se sentía tan desorientada que se encaprichaba en volver príncipe a cuanto ser cruzara su paso.

Saben, es muy raro cuando se mezclan dos fantasías, y mas aun cuando las cuentan distintas personas. Todo parece mezclarse al principio, pero al tiempo no le gustan las fantasías, y mucho menos las fantasías cruzadas.

Así ocurrió, hasta el momento en que les cuento esto, no consiguió mas que desiluciones.

Lamentó caer en cuenta de que en la realidad no existen los príncipes azules. Primeramente, porque no existe gente azul. Y en los detalles menores, por nuestra maravillosa condición de individuos, que nos permite ser distintos al resto, y nos obliga a distintos conceptos de perfección.

Le resulta muy difícil diferenciar factores que enmarcan la realidad, como que el amor escasea, algunos sentimientos simplemente se transforman, y muchas eternidades duran poco.

¡No no, no empiecen a llorar, que la historia no se acaba así!

¿Notaron que les estoy contando una historia?...
¡Claro, ahora todos sabían!
Estoy contando una historia, por que nunca, jamás hay que perder la esperanza. Puede que un día entre sus visitas a libros ajenos, descubra que se encontró con mi fantasía.

¿Saben?, no lo había notado, pero si escribí todo esto es porque nuestras fantasías ya se cruzaron, ¡Que despistado!.
Bueno bueno, hagamos una cosa, todos pidámosle al tiempo que sea bueno por esta vez.
Se bien que no soy azul, soy mas bien amarillento. Pero no es una cuestión de colores.
¿Príncipe? No, no me gustan esas ropas..

Es solo que hay veces que me siento Peter Pan.

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