Había una vez, un joven huérfano llamado Destino.
Destino tenía la extraña costumbre de ser muy bueno con algunas personas, indiferente con la gran mayoría, y muy cruel con algunos otros. Tal vez dependía un poco de que tan pendiente de él estuviese cada uno que lo conocía.
Quienes lo ignoraban, a pesar de conocerlo desde pequeños, por lo general terminaban por odiarlo. "Es incorregible, nadie lo puede cambiar", aseguraban. Ciertamente, Destino parecía alguien muy obstinado en que las cosas se hagan como el decía.
Quienes vivían pendientes de el, por lo general terminaban por odiarlo también. "Hice todo lo que me dijo", decían, aunque no servía de nada. Es que había veces en las que Destino también se equivocaba, pero nadie lo comprendía.
Había quienes lo desafiaban todo el tiempo. Otra vez, terminaban por odiarlo. "Déjame en paz" gritaban, pero Destino no parecía escucharlos. Había heredado mucho poder de sus padres, y al enojarse se volvía aún más fuerte.
El caso es que el pobre Destino no era un ser muy querido. Pobre, estaba solo donde fuera, solo porque nadie se molestaba en intentar comprenderlo. Es que en verdad no era tan difícil, ciertamente hacía lo que sentía correcto, aunque a veces resultara ilógico.
Una buena tarde una mujer llamada Vida se cruzó por su camino. Se veía tan atractiva.
Pronto notaron que estaban hechos para estar juntos, así que no tardaron en formar una hermosa familia.
Tuvieron tres hermosos hijos, al mayor lo llamaron Pasado, al del medio Presente, y al menor Futuro.
Pasado parecía poco ambicioso, nadie podía cambiarlo, aunque por algo todos querían hacerlo, aunque fuera solo un poco. La gente solía mirarlo con melancolía, aunque había quienes le guardaban rencor. Era muy apegado a su mamá e influía mucho sobre sus hermanos, como todo hermano mayor.
Presente era muy seguro, y aun bajo la influencia de Pasado había veces que se volvía rebelde. Por alguna razón la mayoría de la gente no le daba mucha importancia, aunque todos sabían que su hermano menor lo quería y obedecía mucho.
Futuro, el menor, era el más inseguro de los tres. Cambiaba de parecer casi todo el tiempo, con cada cosa que decía Pasado, y con cada cosa que hacía Presente. La gente siempre lo veía mejor que a sus hermanos, y siempre fue el favorito. Era el más apegado a su padre y muy pocas veces se animó a desobedecerlo.
Con el tiempo toda la familia de Destino se fue volviendo más y más querida, hasta que todos fueron olvidando sus rencores. Es que de verdad, de a poco fueron notando que no tenía la intención de lastimar, que por lo general respondía al modo en que lo trataran, y por sobre todo, que siempre, siempre obedecía sus sentimientos, y ciertamente es algo digno de respeto.
Así fue que el resto de las personas aprendió a querer a esa hermosa familia, y aunque a veces hay quien se enoja con alguno de ellos, hasta nuestros días seguimos llamándolos cada vez que los necesitamos, y como los buenos amigos, siempre vienen por nosotros.
martes, 20 de marzo de 2007
Cuento para los niños grandes
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4 comentarios:
...y yo que pensaba que el destino era una linea finita entre e presente y futuro :P...
Muy bueno señor!!.... pero se quedo corto con lo de "niños grandes"... nos lo tendrian que haber contado desde chicos, asi nos hubiesemos ahorrado un par de golpes...
Un abrazo!
que linda historia!!!! tenes mucha imaginacion, eso es de verdad admirable.
que loco que a pesar que mucha gente detesta al Destino, la mayoria lo usa como excusa para un monton de cosas...
besos!!
iba a empezar con algo como "lamento tanto haber pasado de largo tu cumpleaños". Pero suena falso. No es que me olvidé, es que no sabía cuando era. Vos decís que los cumpleaños no te interesan demasiado. A mi si. Si alguien que quiero no aparece para mi cumple me pongo muy triste. Ese día mi casa es un despiole de gente que entra y que sale, de mensajitos y de teléfonos que suenan. Asi me gusta que sea. Porque necesito eso. Cada uno necesita algo diferente. Demasiada paz el día del cumpleaños puede ser una suerte o una desgracia. Pero esa es la historia, averiguar a ver que es lo que necesitamos, que es lo que nos gusta, no?.
No sé si a los hombres también les pasa, o si es una cuestión genérica pero me di cuenta de que las mujeres a veces nos mentimos mucho con eso. Creemos q nos gusta una cosa y resulta ser otra.
Mucha terapia che. jaja, para molestarte un poco no más.
Está muy lindo todo lo que hay por acá. Pero somos personas nostalgiosas como dice mi amiga lucía. Y escribimos cosas más lindas cuando no llueve y estamos contentos, no?.
Besote nene,...no sé porq cada vez q te saludo en el msn ni bolilla.
Adios!
Simplemente brillante =D, creo que no hay mejor manera de describir lo que es el destino, ^^ me encantó.
Escribis re bien Nato! voy a seguir leyendo lo demas! =)
besos, nos vemos!!
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