jueves, 29 de marzo de 2007

Por siempre

Una vuelta de la vida la descubrió en mi recuerdo. Hace ya unos años andaba perdida en mi memoria, escondiéndose entre anécdotas lejanas, cubiertas tras la melancolía.
Cada vez que creía verla, la notaba tan distante que no podía asegurar nada. Producto de mi miopía o de la niebla de los años, su imagen resultaba tan borrosa que no llegaba a afectarme.

Ocurrió hoy. Una foto en Internet, que descubrí por accidente. Nunca habría imaginado una cámara capaz de captar el brillo de sus ojos. Su imagen resaltó del entorno directo hacia mi, con tanta fuerza que el impacto me arrancó las lágrimas que hace tiempo había enterrado.

El recuerdo me venció rápidamente, y me encontré extrañando de nuevo.
Su amor fue amor de verano. Así quedo narrado en la historia, aunque entre nosotros guardamos la evidencia de un sueño roto.
Eramos muy jóvenes, de seguro. Aún nadie imaginaba el alcance del amor.

La conocí un Febrero, lejos aún de la era de las responsabilidades. Recuerdo las charlas del suelo al balcón, tan análogas a las grandes historias de amor. O besos prohibidos a escondidas, entre viajes incontables que deseaban encontrarnos.

Esos días eran días felices. Aún lejos de la conciencia, desafiábamos a la distancia misma, a los destinos cruzados y a los poetas frustrados. Mas lejos de la realidad, nuestra imaginación sobrevolaba los techos de buenos aires, enviando mensajes en las canciones, enviándonos besos en la tinta misma.

Tanto tiempo... Creo que la madurez misma terminó por traicionarnos. Que triste realidad la que se opone a la fantasía, que no le permite existir. Nos vimos de nuevo, cada viaje, pero fuimos perdiendo la imaginacion, tal vez hasta la esperanza.
No consigo aún quitarme el sabor de ese beso en la estación, justo antes que el tren cierre sus puertas, que a modo de autógrafo cerraba la historia mas marivillosa en un final sin sentido.

Ciertamente, su aparición me dio otra perspectiva. El deseo del encuentro se apoderó de mi, y aún sabiendome lejos, me regaló la fantasía perdida.
Encontrarnos, sabernos de nuevo juntos. Abrir ese antiguo libro para darle algún final mas feliz, de la simple alegría de tenerte a mi lado.

"Mirarte a los ojos, y tal vez recordarte que antes de rendirnos fuimos eternos"

lunes, 26 de marzo de 2007

Y la depresión fue epidemia

Esa noche no hubo almohadas secas. El cambio de estación, los impensados fantasmas, los deseos incumplidos, los sueños imposibles, y el monstruo de la rutina se unieron en guerra contra los ánimos.
La tristeza y la melancolía se apoderaron de las camas, y las usaron como trampas de soledad.
Las lágrimas se llevaron incluso al mas fuerte, que al verse vencido se llevó la esperanza de los demás.

No hubo un baile que quisiera enfrentarlos. Alguien intentó animarlo, pero no existe baile de caras largas y brazos caídos. Ciertamente se sabía derrotado aun sin pelear.
Tampoco la música se atrevió a oponerse. Asustada por las sombras se quedó sonando bajo, baladas de desamor. No llegó a callarse, pero ya nadie la escuchaba.

El tiempo se esforzó por dar mas tiempo a quien se animara a pelear, pero solo logró estirarse, volviéndose cada vez mas y mas lento, apoyando sin saberlo al bando equivocado.
Ni el sol quería ayudar, negaba cada uno de sus rayos, rencoroso por tener que acostarse temprano, y celoso de la luna le quitó toda su luz.

Los psicólogos fueron al psicólogo, y los filósofos al cajón. Ya no había palabras de oro, y ya nadie quería hablar. Las pocas charlas que se colaron, no hacían más que recontagiar el virus.
En los bares servían tragos sin colores, y los náufragos del alcohol lloraban pasados armados.
Los quioscos vendieron caramelos de remordimiento, para sanar la amargura de la soledad.

La trampa era perfecta. Cada reino era atacado cuando sus fuerzas iban a curar al vecino, y los pocos que defendían se veían sobrepasados.
Los recuerdos más distantes flanqueaban por las sombras, atacando de sorpresa a quien se defendía de la fuerza principal.

Cada asedio duraba unos pocos minutos, tras los que el saqueo y los incendios dejaban poco que valorar.
Así, se rindieron los más fuertes. Así quede solo contra aquella unión imponente.
Al notarme rodeado, sin quien me cubra la espalda, no pude mas que bajar la espada y pedir piedad. Me atacaron desde todos los frentes.


Ese día, la depresión fue epidemia.

martes, 20 de marzo de 2007

Cuento para los niños grandes

Había una vez, un joven huérfano llamado Destino.
Destino tenía la extraña costumbre de ser muy bueno con algunas personas, indiferente con la gran mayoría, y muy cruel con algunos otros. Tal vez dependía un poco de que tan pendiente de él estuviese cada uno que lo conocía.

Quienes lo ignoraban, a pesar de conocerlo desde pequeños, por lo general terminaban por odiarlo. "Es incorregible, nadie lo puede cambiar", aseguraban. Ciertamente, Destino parecía alguien muy obstinado en que las cosas se hagan como el decía.

Quienes vivían pendientes de el, por lo general terminaban por odiarlo también. "Hice todo lo que me dijo", decían, aunque no servía de nada. Es que había veces en las que Destino también se equivocaba, pero nadie lo comprendía.

Había quienes lo desafiaban todo el tiempo. Otra vez, terminaban por odiarlo. "Déjame en paz" gritaban, pero Destino no parecía escucharlos. Había heredado mucho poder de sus padres, y al enojarse se volvía aún más fuerte.

El caso es que el pobre Destino no era un ser muy querido. Pobre, estaba solo donde fuera, solo porque nadie se molestaba en intentar comprenderlo. Es que en verdad no era tan difícil, ciertamente hacía lo que sentía correcto, aunque a veces resultara ilógico.

Una buena tarde una mujer llamada Vida se cruzó por su camino. Se veía tan atractiva.
Pronto notaron que estaban hechos para estar juntos, así que no tardaron en formar una hermosa familia.

Tuvieron tres hermosos hijos, al mayor lo llamaron Pasado, al del medio Presente, y al menor Futuro.

Pasado parecía poco ambicioso, nadie podía cambiarlo, aunque por algo todos querían hacerlo, aunque fuera solo un poco. La gente solía mirarlo con melancolía, aunque había quienes le guardaban rencor. Era muy apegado a su mamá e influía mucho sobre sus hermanos, como todo hermano mayor.

Presente era muy seguro, y aun bajo la influencia de Pasado había veces que se volvía rebelde. Por alguna razón la mayoría de la gente no le daba mucha importancia, aunque todos sabían que su hermano menor lo quería y obedecía mucho.

Futuro, el menor, era el más inseguro de los tres. Cambiaba de parecer casi todo el tiempo, con cada cosa que decía Pasado, y con cada cosa que hacía Presente. La gente siempre lo veía mejor que a sus hermanos, y siempre fue el favorito. Era el más apegado a su padre y muy pocas veces se animó a desobedecerlo.

Con el tiempo toda la familia de Destino se fue volviendo más y más querida, hasta que todos fueron olvidando sus rencores. Es que de verdad, de a poco fueron notando que no tenía la intención de lastimar, que por lo general respondía al modo en que lo trataran, y por sobre todo, que siempre, siempre obedecía sus sentimientos, y ciertamente es algo digno de respeto.

Así fue que el resto de las personas aprendió a querer a esa hermosa familia, y aunque a veces hay quien se enoja con alguno de ellos, hasta nuestros días seguimos llamándolos cada vez que los necesitamos, y como los buenos amigos, siempre vienen por nosotros.

sábado, 17 de marzo de 2007

Ayer

Estaba ahí, como siempre lo había imaginado. Destellaban gotas de amor en su sonrisa. Sus ojos resultaban tan transparentes que se podía ver claramente hacia adentro. Amor y rencores, felicidad envuelta en lágrimas, tristeza y soledad.
Pero estaba ahí, como si siempre hubiese estado. Sintió tanta atracción que no la pudo evitar. Se acercó sigiloso y le ofreció un sueño nuevo. Sueño de soñar despiertos, fantasía miedosa de poderse encontrar, alegría incontenible.

Al conocerla sintió que ya la conocía. Es que era tan igual a él. Pronto notó la misma música, los mismos referentes, la misma alegría de bailar, idénticas ganas de vivir fuera de foco.
Le cautivaba su exótica belleza, no se suelen ver mujeres así. Más aún lo atrapaba su propia fantasía, digna de la mayor novela, que atrapaba su entorno en auras de bondad.
Al conocerle se sintió confundida. Lo notaba tan idéntico. Notó las mismas desilusiones, los mismos desamores, iguales ganar de amar, aún lejos de darse por vencido.
Le notaba temores sentimentales, casi no existen hombres así. Algún giro del destino lo habría traído de golpe, pensaba insistentemente, pero tanta sorpresa no la dejaba actuar.

Esa noche quisieron bailar, ambos compartían esa felicidad. A la vuelta de un giro fallido, entre las risas del error, sintieron temor a enamorarse. Otra vez les invadió el miedo, dispuesto a apoderarse de su voluntad. De nuevo el mismo fantasma daba su estocada en la memoria.
Se sentaron y fingieron que nada ocurría. Hablaron, como ocultándose entre sus palabras, pretendiendo evadir a su verdad. Se quedaron esperando a que el otro actuara primero, o que diera una señal. Quedaron pues, esperando algún milagro, con ganas de besar.

Triste. Solo quedaron esperando, hasta el momento de saludar. Se despidieron tan lejanos como nunca habían estado. Se quedaron separados, arrepentidos por no actuar. Quisieron volver el tiempo, pero les fue imposible.
Triste, quedaron esperando inquietos, algún día encontrarse. Se pasaron la noche despiertos, preguntando inquietudes a la cama, remojando las sábanas en lagrimas. Rogaron que vuelva el tiempo, o tener otra oportunidad.

viernes, 16 de marzo de 2007

Hoy

Tengo muchas ganas de empezar algo con vos. Lo sé, sueña extraño, hasta roza lo imposible.
Se incluso que es lo que te ocupa por estos dias. Siempre hay alguna responsabilidad que te mantiene alejada de la computadora. O alguna excusa que te mantiene alejada de mi.
En verdad no creo que sea eso. Algo debe haber, no puede ser solo ilución.
Pero no creas que es solo por sacarme la duda. Va mucho mas alla. ¿Te acordás del horizonte?
Pareciera estar muy lejos, pero se que puedo llegar. Tranquila, por el momento no tengo alas. aún me queda mucho antes de llegar.
Puedes llamarme cobarde. Se bien que lo soy. No me animo a empezar algo, por no saber que puede terminar. No quiero ponerle un titulo, un nombre no tiene sentido. Solo acercarme un poco mas. Estar cerca cuando estemos cerca. Estar cerca cuando estemos asi. Estar lejos cuando termine.
Ahí está, es el pánico de ser vencedor vencido. ¿De que sirve ganar una derrota?
Tendré que quitarme la costumbre de esperar. O esperar un poco menos, ningun extremo debe ser bueno.
Hice un viaje para encontrarte. 2000Km, casi media Argentina. Pero perdí el rumbo. espero sepas disculpar, pero el viento, la lluvia y los amigos, desviaron la brújula. De que me sive que lo sepas, si no lo puedo cambiar... Lo se, tambien yo decidia que hacer...
Aún hay muchos viajes por recorrer. Muchos caminos incluso ni me verán. Pero de algo ha de servir la busqueda. En algún momento debo encontrar.
¿Rendido yo? Vencido tal vez.. Es que a veces mi mochila es muy pesada. Sobre todo cuando llueve, y cuando llueve de golpe, o llueve mucho, se vuelve insoportable.
Se disfrutar de la lluvia, sentimos por contraste, vivimos la realidad. Pero de verdad, espero que deje de llover, porque por lo que veo hay gente que nace sin impermeables.

Canción de la triste orquesta

Te soñé, o de verdad te vi.
Rendida de nuevo en la cama
sin ganas de despertar
casi sin querer vivir.

Te vi triste, desolada
entregada a un destino cruel
sin querer salir al parque
ni pasear por el jardín.

¿Cómo es que terminaste así?
como ese bandoneón con asma
que ya no puede gritar,
que ya no quieres pelear

¿Que fue que te volvió así?
como esa guitarra vieja
que ya ni intenta afinar,
que ya no quieres pelear

¿Quien fue que te dejo así?
como un triste contrabajo
que nunca aprendió a tocar,
que ya no quieres pelear

¿Que cosa te dejó así?
como ese violín violento
que casi rompe el lugar,
que ya no quieres pelear

¿Como harás para culparte?
igual que al piano gastado
que ya ni puede sonar,
Si ya ni quieres pelear

Te invito pues, si tu quieres,
a hacer de tu vida un tango.
Te invito, si es que te animas,
a sacarte el rostro pesado.

Te invito a reír de la vida,
que es lo que da resultado.
O a unirte a mi gran camino,
que lleva a lo imaginado.

Si en algún lado quedó
ese destino soñado,
¿Por que es que ya no lo sigues?
¿Por que lo dejaste olvidado?

Sígueme, ven con confianza
que aquí llegó tu desvío,
hay veces que pierdo el rumbo
pero no olvido el camino.

Sígueme, solo si quieres,
sino quédate encerrada.
Más verás que hay libertad
si es que cruzas la alambrada.

Si en algún lado quedo,
algo de amor en tus labios,
espero que no te rindas
espero haberte encontrado.

miércoles, 14 de marzo de 2007

21

14 de Marzo de 2007, el calendario anuncia el aniversario de mi nacimiento. Así tambien lo hizo mi madre al despertarme, solo quel o llamó cumpleaños.

Será que no me gustan estas fechas.. Un dia perfectamente normal, la temperatura justa que no es ni calor ni frio, no llueve ni hay mucho sol, otro día como tantos otros en la oficina.
Nadie llama con urgencias. Casi no hay que resolver. Se está volviendo aburrido.

Ante mi intento de vivir cada día lo mejor posible, de no tener fechas para festejar, de vivir la vida antes de que se pase, nunca me acuerdo de los cumpleaños. Es que no les doy importancia. De hecho, noté que se acercaba mi cumpleaños cuando mamá me pregunto que pensaba hacer hoy.

Para el estado y la ley, no es un cumpleaños cualquiera. Hoy oficialmente tengo 21 años, mayoría absoluta de edad. No logro evitar preguntarme, porqué esa obseción con las fechas, que se supone que debería sentir de golpe al alcanzar esta edad.
Porque hoy, miercoles 14 soy apto para cruzar las fronteras del país sin la autorización de nadie. Mas aún, porque hace solo una semana en Puerto Iguazú se me negó tal posibilidad.
Porque puedo cobrar los cheques endozados sin mas que mi documento, cuando ayer a esta misma hora me era imposible.

Como sea, tanta gente deseandome feliz cumpleaños, tanta comida aguardandome a la mesa, debe ser razon suficiente para la celebración, solo debo soportar el extramadamente vergonzoso "que los cumplas feliz", sacarme un par de fotos y listo, todo el mundo contento.

martes, 13 de marzo de 2007

Fin del viaje

Regrese. Lleno de anecdotas.
Viaje, vacaciones, huida. Planeado. Improvisado. Recordado.

El tan esperado viaje a gualeguaychú termino por extenderse hasta el extremo norte de la mesopotamia, Puerto Iguazú.
Por supuesto, no fue fácil. Viajamos en tren, en micro, a dedo, caminamos. Todo fúe valido para extender nuestro destino. Incluso subimos por unos minutos a un tren de carga, pero la inminente tormenta nos recomendó bajar...

Fotos de a miles. Paisajes, animales, plantas y flores; incluso de gente, los que desfilaban en el carnaval, los que nos ayudaron a llegar a destino, aun sin tener en claro cual era, los que nos brindaron tantas charlas enriquecedoras, y tambien, algunas en las que hasta aparezco yo.

Pero al pensar en cuánto fotografie, solo noto cuanto me falto. Aún si hubiese grabado todo el viaje, faltarían las emociones. Aún si escribiera cada detalle, me sería dificil sino imposible describir esa sensación. Mi diario de viaje, escrito en secreto, mas el diario de viaje del grupo, no podrian siquiera conformar una idea para quien no estuvo ahi.

Tantos sentimientos sin nombre.

Ver que el carnaval se hace aún bajo la lluvia, como en rebelion contra los propios dioses.
El festejo de los 30 años de Papelitos, la comparsa que cierta parienta lejana fundara con niños y trajes de papel. Claro, hoy los trajes son bikinis, lentejuelas, plumas, mostacillas y demas, y los llevan hermosas mujeres, pero el espiritu, el mismo espiritu, festejar la vida misma, celebrar las ganas de celebrar.
Bailar entre la batucada a torso descubierto, con tantos kilos de agua como nuestra ropa fue capaz de absorver.


El contraste de encontrarte en una cuidad que no conoces bien, completamente mojado, sabiéndote muy lejos del camping.
O descubrir que en el camping no había agua caliente, ni luz, y que el rió casi se lleva la carpa.
Encontrar puertas abiertas, donde comer, donde dormir, donde lavar y secar todo.

Todas las veces que conocidos y desconocidos conocidos en el momento, nos ayudaron tanto para que nuestra utopía dejara de ser.
Cada charla con tanta buena gente, como la señora que al despedirse en misiones olvido decir su nombre, como la señora en Larroque que nos abrió el portón del teatro para que nos refugiáramos de la tormenta, como los chicos y chicas en el tren que me hicieron olvidar que serian 24 horas de viaje, o en un café de Gualeguaychú, esa pobre mujer perseguida por fantasmas.

El amanecer entre los arroyos de corrientes.
Ver la garganta del diablo.
Bañarse en el pileton natural que formo un salto de agua escondido en el medio de la selva. Contemplarlo.
Caminar 6 Km. por la selva sin saber bien el rumbo, o el camino de regreso, y que tanta distancia se volviera mucho menor en nuestra mente.
Sentir la presencia de tanta vida, aun sin verla.
Practicar el inglés, el francés, el alemán.
Dormir tan poco y soñar tanto.
Que el cansancio no se sintiera sino hasta regresar.

Que maravilla, en todo nuestro recorrido, cada charla empezó con un "buen día" y termino con un "gracias". Es mas, todo lo que se pedía era un poco de respeto, algo de amabilidad, y todos concordaban en ser serviciales, cordiales. Fue como visitar un libro de hadas, felices para siempre.

Si recuento viajé 35 horas en trenes, 30 en micros, 216 en mi propia fantasía, 216 en la misma realidad.

En algún momento dormí, pero no lo recuerdo. Por lo que veo dormí poco, pues ahora me ataca el sueño.

Regrese, de nuevo a la oficina, siento ganas de volver, pero también de seguir conociendo. Tan grande este país, nunca había notado lo poco que conocía. De nuevo me picó la duda, si el próximo viaje volveré, o de quien será mi guía. Como sea, creo que este viaje se gano un buen lugar en mi memoria, textos, fotos y anecdotas que perdurarán por mucho mas de lo esperado.

viernes, 2 de marzo de 2007

¿Conciencia?

Sólo ocho horas más. Vacaciones. Gualeguaychú. Cuidad- Paraíso.
Amigos, camping, carnaval, salidas, playas, termas, paseos.

Impresiona que entre tantos buenos motivos, se lleguen a colar la tristeza, la melancolía, la inseguridad. Pero ahí están, tan fuertes como antes, igual a cada vez que hago ese viaje.
Ya aprendí a tolerarlas. Incluso a ignorar. Pero a veces atacan juntas. A veces piden refuerzos. A veces soy débil. A veces, quedo así.

¿Es eso una lágrima?
-Si, creo que si...
¿Pero porqué?
-No lo sé. A veces pasa.
Pero los hombres no lloran.
-Pero los humanos si...

Por favor, déjame en paz. Tan pronto como el maquinista suene el silbato, todo esto se habrá ido. Siempre es así. No tiene una explicación lógica.
Volverán, de seguro. Ni bien el colectivo de vuelta cierre la puerta, darán su ultima estocada.
Siempre es así. No tiene una explicación lógica.

Pero entonces, ¿Por qué no te quedas ahí?
-Mi vida está en Mar del Plata.
¿Y qué es tu vida?
- Mi familia, mis amigos, mi trabajo...
¿Y es lo que querés?
-Es lo que me tocó.
Me parece que te estás rindiendo...
-Llegaste tarde, hace mucho que me rendí.

No lo entendés. Me enamoro de lo imposible. Desde hace ya muchos años. Desde que tengo memoria. Siempre otra cuidad. Siempre otra vida. Otra oportunidad que se va antes que pueda verla. O antes de que me anime a verla.
Ya lo sabés. No creo en los milagros. Más bien no los espero. Esa extraña actitud de no esperar. Esa desesperación por ser quien quiera ser. Esa Ilusión que se desvanece. Esa fantasía de vivir. La frustración de morir en vida.

Que triste, a todos nos pasó alguna vez.
-Pero a mí, todo el tiempo.
Tenés que manejar un poco más los sentimientos.
-Imposible, son mucho más fuertes que yo.
No. Son parte de vos.
-Pero la más importante.
Acordate que también pensabas.
-Acordate que sos mi propia conciencia, te estoy pensando.
Perdón. Pero me duele verte así.
-Sinceramente no me gusta estar así.
Entonces, cambialo, hace algo, no esperes el cambio. Se el cambio.
-Siempre creí en ser la diferencia.
Entonces, ¿que pensas hacer?
-Por lo pronto, callarte. Armar el bolso, sacar pasaje. Irme.