lunes, 5 de noviembre de 2007

A primera vista, todo en tu casa se veía normal. Igual. Paciente.

Un paso más, y el juego de las diferencias marcó su primer círculo. Dos rosas blancas, posando para mis ojos donde antes había solo polvo.
Y no fue su color, sus pétalos ni su aroma lo que lamo mi atención. Lejos del cuadro de mis ojos, de nuevo mi interior me contaba de tu pasado.
Mira que inpensada señal, ambos capullos apuntaban directo al suelo, aún cuando sus tallos se esforzaban hacia el cielo. Por poco no se echaban a llorar.

Corrí a abrazarte y hacerte pensar en otras cosas. Contarte de bailes, de viajes y fantasías.
Y en eso sonó el teléfono. Y quien fuera que te regalo las rosas, te hablaba del otro lado.

Pense que de nuevo te iban a ganar. Pero no, no hubo vuelta del malvado que te consiguiera quitar una lágrima.
Y volviste, y me hablaste de bailes, de viajes y fantasías. Aunque en verdad no te escuche, estaba muy concentrado en observarte.
Has crecido niña. Y no hace tanto que te habia perdido el rastro.

2 comentarios:

juan dijo...

muy bueno, gracias x visitarme, tus palabras son desmedidas, gracias

Lucia dijo...

Que lindo...