Espié por detrás del comodín. Teatro lleno. Casi mil personas disfrutando el festival.
El cerebro poco podía decirme mientras intentaba verificar que todo estuviese perfecto.
Por fin, la primeras notas sonaron, marcando el momento de entrada. Con el corazón de colibrí aguarde los diez segundos que habíamos pactado. Fueron horas.
Entré en escena, y no se contar mucho más. Una mezcla de euforia, de felicidad extrema, de nervios y confusión. Solo recuerdo claro haber visto hacia el costado, y alguien diciendo "Natalio, mira hacia adelante!".
De todos modos, fue mágico.
Tan pronto salí al hall del teatro, confirme mi asistencia para el próximo sábado. Me encontré y abracé con medio mundo, pregunte que tal salio, y organizamos salida.
Ya por estas horas, la sensacion se empezo a calmar. Pero se bien que del escenario no me quiero bajar mas.
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1 comentario:
Que lindo que la estés pasando tan bien.
Ojo con lo de no quererte bajar del escenario.
Haceme acordar después que te mande una foto graciosa que encontré una vez.
Beso grandote.
maru.-
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