lunes, 12 de noviembre de 2007

A Maru

Anoté entonces una tragedia más.
Hace un tiempo te venías despidiendo de quienes aprendimos a contar los sentimientos. Pero tenía la esperanza de que no fueras tan valiente ni tan cobarde como para cumplir tus anuncios.

Sin más, te busque como cada día entre los nudos del internet, pero ya nadie sabía de tí. Ninguno de los espacios que solíamos frecuentar guardaba siquiera un indicio de donde habías ido.
Te busqué. Por todas partes. Y día a día fuí encontrando más y más temor. Es difícil explicar como pude llegar a llorarte. Pero ya lo explicaste cuando en tus palabras hablaste por todos nosotros.

Ya ni se si somos de los nuestros. Aunque pensandolo bien, quizás no se tan importante.
Tal vez seamos mucho mas de lo imaginado. Y no exista aún la palabra para definirnos. Y aún siendo tan bueno para inventar cosas, prefiero dejarlo así, a quitarle la magia.

Duele saber que ya no te leeré cada noche. Que ya no me contarás tu día antes de dormir. Y mucho mas duele no saber que hacer, para algún día traerte de nuevo al mundo de magias que me enseñaste a ver.

Al menos puede que el verano te traiga, de nuevo a esta enferma ciudad. Y pueda volver a conocerte. A recordarte. Quien sabe que más.
Solo espero que no te sorprendas, si no aguanto tanto tiempo, y te voy a visitar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me sorprendio tu comentario y me gusto mucho porque lograste captar lo que queria trasmitir...cuando quieras puedes continuar mis historias...yo empezaré a leer las tuyas...
Vanina