Y montados en maderas decoradas que creímos grandes corceles, nos estirábamos cuanto podíamos persiguiendo esa sortija inalcanzable.
Nos intentaron corregir cuando arriesgamos demaciado. Facil es marcar errores desde su punto de vista. Nos vendría mejor algo de optimismo.
Todo el tiempo andando el mismo recorrido, aunque siempre creímos avanzar. A un lado, un caballo que envidiamos, al otro un golpe seguro.
Subíamos y bajábamos constantemente por frágiles ejes que creímos irrompibles. Abajo sentimos que faltaban oportunidades, arriba siempre dio vértigo.
Cualquier similitud con nuestra vida de adulto, no es pura coincidencia.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


1 comentario:
"Abajo sentimos que faltaban oportunidades, arriba siempre dio vértigo." es de lo mejor q escuché en mi vida....
muy pero muy buen post.
Publicar un comentario