Anoche vi un ángel morir. Vi el futuro, el pasado y el fin.
Anoche vi a mi vida cambiando el rumbo de nuevo, y a otras que saludaban, mientras seguían cayendo.
Cambió, de nuevo mi vida. Justo en el momento que me empezaba a acostumbrar. Será eso de la rutina, que resulta cómoda al principio, pero en el tiempo empieza a molestar.
Me encontrè de nuevo inestable. Indeciso. Ansioso.
Y mientras analizaba que camino seguir, fuì notando que en realidad, hacía rato había elegido.
Hace unos meses escribí sobre las dificultades de las historias cruzadas. Pero en eso momento ni sabía que hay personajes con varias historias. Que tal vez nadie las llega a leer sin mezclarlas, o al menos sin condicionar una por efecto indirecto de la otra.
Para mi, los orcos eran marrones. Los hobbits peludos. Los enanos, enanos.
Entonces vino un tal Tolkien, y dijo que no. Que estaba confundido. Que los orcos son verdes, los hobbits son humanos chiquitos, y los enanos son barbudos.
Para mi, Natalio seguiría en la oficina, fingiendo escuchar la queja de turno, mientras soñaba viajes de mochila.
Y entonces vino un hermano, y dijo que no. Que estaba confundido. que la oficina era solo una opcion. Que volvieramos a la hoguera del rugby. que viajara donde quisiera, que no escuche mas que mi voz.
Anoche, vi un cielo caer. Vi un futuro, un pasado, y un fin.
Pero los dejé ir.
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2 comentarios:
Hermoso escrito.
Bs.
no hay caso
tenés que viajar natalio. Definitivamente. (que bueno tu hermano...si hay alguien que nos conoce...esos son)
Gracias por lo que me escribiste la otra vez. Me llegó.
Muá!
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