Y aún existe por ahí esa duda injustificada, preguntando una y otra vez de que se hace la felicidad.
De hablar de axolotes. Durante horas y horas.
De cumpleaños, de reuniones y de risas.
De conocer al hijo de un amigo, y notar que además de envejecer, estamos creciendo.
De cuatro libros que completan la colección.
De improvisaciones con guitarras, efectos, y errores.
De un kilo de helado compartido, mientras masajeas los caprichos de un ángel.
De bailes alegres que al fin completan la coreografía. Y hermosas compañeras que festejan con sonrisas fascinantes.
De deportes que te devuelven la fuerza interior. Y hermanos que, aunque sean muy colgados, están ahí para apoyarte.
Y de recuperar la vida que soñabas hace tiempo.
De un fin de semana largo, que creo que la memoria hará eterno.
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1 comentario:
Aunque la memoria nos juegue malas pasadas a veces perdiendonos en malos recuerdos, hay que valorar y permitirnos aquellos recuerdos que nos llenan de Felicidad.
Bs.
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