lunes, 2 de julio de 2007

Agua, con gas.

Sentí de nuevo que precisaba mi ayuda. Al menos, una charla, o una oreja dispuesta a escuchar. Y que mejor que una oreja, si además viene acompañada por un amigo.

La invite a un café. No es misticismo, ni magia, pero por alguna razón tal bebida fomenta la charla.

Y hablamos, durante varias eternidades, aunque el reloj acusaba solo unas tres horas.
Hablamos de pasados, de presentes y futuros. De sentimientos, de sensaciones, de relaciones y de amor. Cuando no, el amor pinchando los corazones.
Y hablamos de todo, y hablamos tanto que llegamos a entendernos.

Tomo el vaso que habitualmente acompaña al café. Y justo al terminar el ultimo sorbo, me miro inocente, y me dijo, tranquila:"huy, era soda"
Y allí la charla se desvirtuó, pues lo evidente de la analogía dejo a cualquier respuesta fuera de contexto.



-Y luego me preguntas si hablas demasiado-

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se cual será la razón, del porque el cafè ayuda mucho a las charlas, tal vés es por la cafeína y estimula a las cuerdas vocales jaja...
El mate no lo tiene..pero también es otra bebida que la fomenta... y es más compartido y tolerante.. Solo una simple infusión con un sabor inconfundible, que incluso, si uno lo degusta seriamente encuentra que no es rico, tampoco feo. es SOLO MATE!!
yo prefiero el mate!!! XD, esta comprobado que mucho café puede llegar a despertar las células cancerigenas de nuestro cuerpo..