Hace unos días vi en la tele una pelea de boxeo.
Claramente, de esas armadas para que el campeón tenga mas KOs en su cuenta, peleando contra "johny teconozco", el clásico rival que absorbe bien los golpes, pero de pegar, ni hablemos.
Transcurrían los rounds, y ninguno amagaba a salir de su función.
El campeón pegaba por acá y por allá, con la agilidad intacta.
El desconocido absorbía tantos y tan fuertes golpes, que cabria un poco de respeto. Al fin, que seguro ponía su cara por algunos billetes, aun sabiéndose sin posibilidades.
Cada golpe a la cara levantaba a todo el estadio, pero ni siquiera amagaba con tirar al desconocido.
En eso, por fin se rompió el argumento, y el campeón dio un gancho al hígado que dejo a su rival revolcandose en la lona. Por fin, un KO mas para el campeón, y el fin del sufrimiento del desconocido.
Aunque la verdad, me hubiese gustado verlo pararse.
Es que hoy vine a notar que en mi vida soy mas bien como el desconocido, absorviendo y absorviendo cada golpe. Que vamos a hacerle, al fin que hay quienes nacen "con cintura", y otros que simplemente nos conformamos con aguantar.
Que le voy a hacer, esta ultima semana fue un gancho al higado. Ahora estoy mas bien ya tocando la lona, tratando de recordar como respirar, para volver a pararme.
Lo bueno de ser guionista de mi vida, es que no me tengo que quedar en la lona esperando la cuenta. Mas bien estaba pensando en un final a lo rocky, con el ultimo esfuerzo sacar la mano matadora que deja sentado al rival.
Claro, rocky tenia un motivo, un amor, y voluntad. Sera que me falta escribir un poco mas.
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1 comentario:
Bue... por lo menos ligaste algun mango por tirarte en la lona?
No? Entonces levantese señor! Los rounds se terminan rapido
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