miércoles, 31 de octubre de 2007

Deshojando el almanaque

Deshojando el almanaque esperaba su regreso, ocupando cada día en vaya uno a saber qué.
No sabía siquiera si de hecho volvería, pero me abrazaba a esa sensación, mezcla de esperanza y deseo, vaya uno a saber por qué.

¿Cómo estás? !Tanto tiempo! temía que no volvieras. Menos mal que estás aqui.
Dime que es de tu vida. Que por hoy soy todo oídos. Yo que nunca te mentí.

Pasé el otoño recordando. El invierno extrañandote. La primavera se la llevaron los nervios.
Y no tengo mucho más que contarte. Fué también este año, igual al anterior. Y aún nuestras ciudades no se unieron.

¿Nos estamos lastimando? Puede ser. yo también lo creo. Maldice pues a los dioses, al amor, y a los cientos de quilometros que te esconden cada año.
Pero por esta vez, no tratemos de evitarnos. Sabemos bien que no tendría sentido. Hagamos incluso trampa. Finjamos que no te irás.

Y así pasó ese verano. Soñando imposibles en el nombre del amor. Y te llevaron los demonios, el trabajo y la facultad. Y a mi me ahogaron de nuevo el strees de la oficina, el gimnasio y los hobbies que se llevaron mi vida. Y compré un nuevo almanaque. Y te espero por estos rumbos, por si regresas un día.

jueves, 25 de octubre de 2007

Anoche vi un ángel morir. Vi el futuro, el pasado y el fin.
Anoche vi a mi vida cambiando el rumbo de nuevo, y a otras que saludaban, mientras seguían cayendo.

Cambió, de nuevo mi vida. Justo en el momento que me empezaba a acostumbrar. Será eso de la rutina, que resulta cómoda al principio, pero en el tiempo empieza a molestar.
Me encontrè de nuevo inestable. Indeciso. Ansioso.
Y mientras analizaba que camino seguir, fuì notando que en realidad, hacía rato había elegido.

Hace unos meses escribí sobre las dificultades de las historias cruzadas. Pero en eso momento ni sabía que hay personajes con varias historias. Que tal vez nadie las llega a leer sin mezclarlas, o al menos sin condicionar una por efecto indirecto de la otra.

Para mi, los orcos eran marrones. Los hobbits peludos. Los enanos, enanos.
Entonces vino un tal Tolkien, y dijo que no. Que estaba confundido. Que los orcos son verdes, los hobbits son humanos chiquitos, y los enanos son barbudos.

Para mi, Natalio seguiría en la oficina, fingiendo escuchar la queja de turno, mientras soñaba viajes de mochila.
Y entonces vino un hermano, y dijo que no. Que estaba confundido. que la oficina era solo una opcion. Que volvieramos a la hoguera del rugby. que viajara donde quisiera, que no escuche mas que mi voz.

Anoche, vi un cielo caer. Vi un futuro, un pasado, y un fin.

Pero los dejé ir.

viernes, 19 de octubre de 2007

No hay canción

Como darte un canción,
si tu nunca me heriste,
ni fallaste, ni un error,
ni me engañas, ni te fuiste.

Como darte una canción,
sin saber de que escribirte,
sin mentiras, sin rencor,
ni promesas que me diste.

Y no hay Arjona que te llore,
o Sabina que te maldiga,
o un Serrano que te espere
a que regreses un día.

Y no te hicieron canciones.
y no te dieron poesías.
te ignoran los cantautores.
porque siempre fuiste mía.

miércoles, 17 de octubre de 2007

La felicidad.

Y aún existe por ahí esa duda injustificada, preguntando una y otra vez de que se hace la felicidad.

De hablar de axolotes. Durante horas y horas.
De cumpleaños, de reuniones y de risas.
De conocer al hijo de un amigo, y notar que además de envejecer, estamos creciendo.
De cuatro libros que completan la colección.
De improvisaciones con guitarras, efectos, y errores.
De un kilo de helado compartido, mientras masajeas los caprichos de un ángel.
De bailes alegres que al fin completan la coreografía. Y hermosas compañeras que festejan con sonrisas fascinantes.
De deportes que te devuelven la fuerza interior. Y hermanos que, aunque sean muy colgados, están ahí para apoyarte.
Y de recuperar la vida que soñabas hace tiempo.

De un fin de semana largo, que creo que la memoria hará eterno.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Dices que ya lo nuestro
se ha vuelto monotonía,
que llevas el corazón muerto,
que ya nada es lo que ayer.

Dices puras mentiras
que ya no puedo creer,
pues cada vez que te fuiste,
te decidiste a volver.

Te daré un Abril de ventaja
antes de visitarte
solo para convencerte
de que extrañas mi ser.

Aprovecha bien este tiempo
tienes algo mas de un mes
antes de darte cuenta
de que quisieras volver.

A nuestro amor y su rutina,
y las promesas que te cante,
de sentimientos sin tiempo
que llenan tu neceser.

Puedes irte si quieres,
mas tendrás que ocultarte bien,
de ti, de mi, y de nosotros,
y del recuerdo de ayer.