domingo, 19 de agosto de 2007

Maldicion

Tu no quieres un amor, tu buscas una mascota
que se revuelque a tus pies, y que te mueva la cola.
y yo juro que lo haría, de no ser por mi amor propio,
por el brillo de tus ojos, que me está volviendo loco.

Tu no buscas un amor, tu quieres una mascota,
que se encariñe cuando te ve, pero te deje dormir sola.
y yo juro que lo haría, de no ser por mi amor propio,
por esas ganas de verte, que me matan poco a poco.

Quisiera poder creerte, cuando dices que lo sientes
que quieres estar conmigo, ambos sabemos que mientes
que será eterna esta noche, pero al correr unas horas
no tendrás ganas de verme, y desearas estar sola.

Quisiera poder creerte, cuando dices que lo sientes
cuando dices que me amas, ambos sabemos que mientes
que llegara la mañana, y que el correr de las horas
te traerá con mas fuerza el deseo de estar sola.

Cuando se acabe el reloj, y se apague el deseo
tu volverás a escaparte, cuando se acabe el invierno.
y yo volveré a mi cama a llorar la primavera
que se robo nuestro amor, de nuevo por vez primera.

Cuando se acabe el reloj, y nos echen del hotel
se que te irás conforme, pues yo te conozco bien
y volveré a mi cama, a extrañar tu presencia
y será la ultima vez, idéntica a la primera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

como sabes que miente o que es lo que quiere...no te pusiste a pensar que quizas el que no sabe lo que quiere sos vos...

Facundo dijo...

me gusta la forma en que usas ese recurso de dar vuelta las cosas...

Anónimo dijo...

Me gusta la letra y la historia, no tanto la parte de la mascota y mover la cola, si bien es gráfica y muchas veces buscan un "perrito faldero" quizas puedas usar algo mas metafórico y menos gráfico...

Me pediste una crítica, ahi está.... pero en general la idea y la historia son buenas, me agradan.

Me gusta que resaltes tu amor propio, que ella quiera dormir sola, que sera eterna la noche, pero despues quiera estar sola...

Conozco gente que tiene un reloj interno y que pasada x cantidad de horas, empiezan a mirar la puerta como presos, y a medida que transcurren los minutos sienten incontrolables deseos de huir, pero sólo es miedo, quizas se sientan vulnerables, o quizas ya cumplieron su cometido y no sienten necesidad ni ganas de quedarse...